 Esto son relaciones rápidas y no lo que normalmente conseguimos en la Universidad...
 Es cíclica. Digamos que ahora estamos iniciando la subida a otra cresta.
 A veces me pongo a pensar cosas que no son tan divertidas como de costumbre... Bueno, lo admito, no pienso tantas cosas divertidas como podría uno imaginarse.
El caso es que desde esta tira, publicada en el tablón de la Escuela de Arquitectura, han pasado unos 12 años. Afortunadamente, dibujo ahora mejor. El asunto es que a menudo pienso en un antiguo compañero que se llamaba José Ramón.
Durante un viaje a Barcelona con otros compañeros (yo no fui) tuvo un desgraciado atropello que le hizo perder la vida. Un autobús maldito. Fue algún año antes o quizá después de esta tira, no recuerdo, pero en la época en la que le sucedía esta desgracia, yo publicaba estas tiras en la Escuela donde él se formaba, como yo.
Y realmente no se me ha ido su imagen de la mente, y pienso lo injusta y caprichosa que es la vida. Deberíais haberle conocido: un tipo altísimo, fuerte, y con una cultura impresionante. Brillante. A veces entrañablemente pelma, todo hay que decirlo. No lo conocí muy en profundidad, pero lo suficiente para asegurar que aunque se fue, uno no se va del todo si la gente de alrededor le recuerda. Y en un sitio supongo que un tanto inesperado diré que tiene un rincón: pienso que no entiendo muchas veces por qué nos vamos, qué sentido tiene, y pienso en lo mucho que seguramente José Ramón hubiera hecho en este mundo.
Yo trabajo de arquitecto y sigo dibujando cada día, creo que soy afotunado por poder hacerlo, y en este pensamiento seguro que tiene una culpa inesperada aquel alto compañero que me hizo reflexionar sobre la vida y al que quiero agradecérselo acordándome de él, porque no se me ocurre otra manera de hacerlo.
 Como ahora vuelve a resurgir la "furia" con lo del himno (qué cagada) pues pongo esta tira hecha durante el pasado mundial y publicada en el Marca. Premonitoria, aunque ciertas premoniciones no tienen mérito.
 Los dirigentes políticos nunca se han caracterizado por infundir mucha confianza o por tranquilizar a la gente ante los horizontes difíciles. Es algo que no ha cambiado y no cambiará.
|