
Me voy a dormir... ha sido un largo día de ... ver Lost con mi mami. Desde ayer que estamos en una "lost-tón"... ella dijo "veamos un par de capítulos" y luego no había como despegarla de la tele... y si no es porque el 5ª disco se echó a perder (si olvido arrendarlo mañana em mata) seguramente estaríamos todavía ahi.
No soy muy amiga de la evasión. Pero hay momentos de la vida en que simplemente no estoy pa pensar hueás, ni preguntarme hueás. Tengo un montón de otras cosas menos importantes pero más satisfactorias que hacer, como ver Lost con mi mami comiendo una ensalada latina (tomate, palta, cebolla morada, papaya y mango trozado en cubitos) que después me dio dolor de guata... o re leer algunos de mis libros favoritos, sacar a pasear a mi perrita Zeppelina, practicar las uñas francesas, hacer yoga y acondicionamiento físico. Aprender algunas cosas no relacionadas con el derecho. Y mientras más esotéricas, mejor.
Es asqueroso encerrarse en el trabajo. Hay vida más alla de eso y ya me harté. Dan las seis de la tarde y lo olvido hasta las nueve de la mañana del dçia siguiente y me encanta haber aprendido a hacerlo. La huea es trabajo, no es mi vida.
Y se viene la cuarta demporada!!! 0.0

¡¡¡Este calor putrefacto me tiene chata!!!
Santiago podría tener playa. Si tuviera playa, amaría esta pinche ciudad. No habría tanto smog ni ese frío plastoso en invierno y este calor de mierda en verano. Y habría brisa, esa que tanta falta me hace cuando camino por el centro a las dos de la tarde... y cuando mis neuronas se derriten de calor, me imagino que no estoy acá, sino en alguna playa caribeña, leyendo algo bien siútico echada en una hamaca, con dos mulatos abanicándome, unos enormes lentes de sol, y un no menos enorme sombrero de palmera en la cabeza... con un bikini amarillo patito y un pareo verde limón (el verde limón SÍ es un color, niños) Y bebiendo una exquisita, cremosa, helada y dulce piña colada. De fondo, se escucha chica de Ipanema... pero no... es enero, estoy en Santiago y hay que volver al trabajo... snif, snif, snif....
(El perrito de la foto anterior fue regalado a una familia con tres niños que quedaron babositos con él... me alegro de que haya encontrado un hogar feliz, pero por otro lado, me da un poco de pena, porque me quería quedar con él. Por si acaso, regalo a una de sus hermanita con compromiso de esterilización)

Lo tengo temporalmente en mi casa, es un cachorrito abandonado de dos meses, calculo que llegará a pesar unos 14 kilos de adulto. Está despulgado y desparasitado, bañadito y perfumadito.
Es juguetón, pero no rompe las cosas, no llora en la noche, es bien cariñoso y alegre.
Si alguien lo quiero, lo regalo con compromiso de esterilización.

- ¿Eres tú, Edmundo?
- Sí - contestó - ¿Quién eres tú?
- ¿No me reconoces? - preguntó el otro -. Soy yo, Eustaquio.
- ¡Por Júpiter! - Exclamó Edmundo. ¡Es verdad! Mi querido amigo...
- Cállate - dijo Eustaquio, y se tambaleó como si se fuera a caer.
- Oye - dijo Edmundo, mientras lo sujetaba para que no se cayera - ¿Qué pasa? ¿Estás enfermo?
Eustaquio permaneció tanto rato en silencio, que Edmundo pensó que se había desmayado, pero finalmente habló:
- Esto ha sido espantoso. No te puedes imaginar... Pero todo está bien ahora. ¿Podemos ir a conversar a alguna parte? No quiero encontrarme con los otros todavía.
- Sí, por supuesto, donde tú quieras - dijo Edmundo -. Podemos sentarnos en aquellas rocas. Oye, no te imaginas lo feliz que estoy de verte... eh... y de que eres tú otra vez. Me imagino que debes haber pasado momentos horribles.
Caminaron hasta las rocas y se sentaron mirando el otro lado de la bahía, mientras el cielo se volvía cada vez más pálido y desaparecían las estrellas, excepto una muy brillante allá abajo, cerca del horizonte.
- No te contaré como me transformé en un... en dragón, hasta que se lo pueda contar a todos los demás y olvidemos el asunto - dijo Eustaquio - A propósito, yo no sabía que era un dragón, hasta que oí que todos ustedes usaban esa palabra cuando vine aquí la otra mañana. Quiero contarte como dejé de ser dragón.
- Dispara no más - dijo Edmundo.
- Bueno, anoche me sentía más desdichado que nunca y esa maldita argolla me estaba lastimando como diablo...
- ¿Estás bien ahora?
Eustaquio ser rió, con una risa muy diferente a la que Edmundo le oyera antes, y se sacó fácilmente la pulsera del brazo.
- Aquí está - dijo - y por mi parte, al que le guste que se quede con ella. Bueno, como te iba diciendo, yo estaba echado, despierto, y preguntándome qué diablos iría a ser de mí. De pronto... Pero, en realidad, puede que todo haya sido un sueño. Yo no sé.
- Sigue - dijo Edmundo con mucha paciencia..
- Bueno, de todos modos, miré hacia arriba y vi lo último que habría esperado: un inmenso león se acercaba a mí lentamente. Y lo raro fue que esa noche no había luna, pero había luz de luna donde estaba el león. Se me acercaba cada vez más. Yo le tenía mucho miedo. Seguramente pensarás que, siendo un dragón, fácilmente habría podido dejar fuera de combate a cualquier león. Pero no era esa clase de miedo. No tenía miedo que me fuera a comer, simplemente le tenía miedo a él... ¿me entiendes? Bien, llegó muy cerca de mí, y me miró fijo a los ojos. Y yo cerré los ojos, bien apretados. Pero no sirvió de nada, porque él me dijo que lo siguiera.
- ¿Quieres decir que te habló?
- No lo sé. Ahora que tú lo dices, no creo que lo hiciera. Pero de todas formas me lo dijo. Y yo sabía que tenía que hacer lo que me decía, así es que me puse de pie y lo seguí. Me llevó muy lejos por las montañas. Y siempre había ese claro de luna alrededor del león, dondequiera que fuera. Al final llegamos a la cumbre de una montaña que no había visto jamás, y en la cumbre de esa montaña había un jardín, árboles y frutas, y muchas cosas más. Al medio había una fuente.
?Supe que era una fuente, porque vi las burbujas de agua que subían desde el fondo, pero era mucho más grande que la mayoría de las fuentes, como un gran baño redondo, con escalinata de mármol que bajaba al fondo. El agua era tremendamente clara; pensé que si me metía adentro y me bañaba, se calaría el dolor de mi pata. Pero el león me dijo que antes tenía que desvestirme. La verdad es que no tengo la menor idea si dijo alguna palabra en alta voz o no.
?Estaba a punto de decir que no podía desvestirme, porque no llevaba ropa, cuando me acordé de que los dragones son una especie de serpientes y que las serpientes botan la piel. ¡Oh!, claro, pensé, eso es lo que el león quiere decir. Y empecé a rascarme, y mis escamas empezaron a caer por todas partes, entonces me rasqué un poco más fuerte y, en vez de ser sólo escamas las que caían por aquí y por allá, toda mi piel comenzó a despellejarse maravillosamente, como ocurre después de una enfermedad, o como si yo fuera un plátano. La pude ver tirada detrás de mí, con un aspecto bastante desagradable. Fue una sensación muy deliciosa. Entonces empecé a bajar a la fuente para darme un baño. Pero apenas iba a poner un pie en el agua, miré hacia abajo y vi que estaba tan duro, áspero, arrugado y escamoso como antes. Está bien ? me dije ? Quiere decir que tengo otra vestimenta más ligera que la primera, y que también debo sacármela. Así es que comencé a rascarme y a desgarrar esta segunda piel, que se soltó a las mil maravillas, y salí de ella y la dejé tirada a un lado de la otra y bajé al pozo a darme mi baño.

Con frecuencia me pregunto por qué no estudié otra cosa... como lobotomía, o traducción navajo-sánscrito.
>=(
(Puta, hoy definitivamente no fue mi día... ¬¬... pero filo, al menos tengo un rico jabón de lima limón)