 ¡Qué injusta es la vida! Dos horas escribiendo un puto texto para que al PC se le vaya la olla y me borre todo lo que tenia escrito. ¿Llegarán las zarpas de rectores y profesores de la UAB hasta aquí?
Ahora estoy mosqueado, cuando se me pase el cabreo reescribiré el texto sobre mi carrera de mentira, y los mensajes incendiarios no aptos para profesores y/o rectores de la UAB.
¡Saludos vecinitos!
Hoy se cumplen 50 años del accidente de avión en Múnich que costó la vida a ocho jugadores del Manchester United y rompió aquel mítico equipo de los Busby Boys, los chicos de Matt Busby, el técnico que sobrevivió y construyó otro United que conquistó la Copa de Europa en 1968. El Manchester honra a sus héroes.
Fugaces como son los grandes equipos, aquél murió casi antes de haber nacido. En realidad, fue un sueño de Matt Busby y sus muchachos, The Busby Boys, que, sobre un campo bombardeado por los alemanes, conquistaron primero el fútbol inglés y después prometieron disputarle la supremacía europea al Real Madrid. Compartían espíritu, juventud y talento. Repartían cartas y risas en el avión que los traía de vuelta a casa tras eliminar al Estrella Roja, en Belgrado, clasificados para las semifinales de la Copa de Europa, cuando pararon a repostar en Múnich. Al tercer intento de despegue, aquel vuelo 609 de la British European Airways se estrelló contra una casa a las 15.04 del 6 de febrero de 1958. El miércoles se cumplen 50 años.
El Manchester United rinde tributo esta semana a los 23 fallecidos, ocho de ellos futbolistas. Tommy Taylor, el delantero centro, de 26 años; Robert Byrne, lateral izquierdo y capitán, de 28; Geoff Bent, callado suplente, de 26; Mark Jones, mediocentro fumador de pipa, de 24; David Pegg, extremo, de 22, hijo de un minero de Yorkshire y que disfrutaba escuchando a Frank Sinatra junto a Liam Whelan, el interior de Dublín, de 22; Eddie Coleman, travieso interior derecho, de 21, y Duncan Edwards, el niño prodigio de 21, medio izquierdo, que murió desangrado 15 días después. Les arrancaron el corazón a los Busby Boys, aunque los supervivientes mantuvieron viva la memoria hasta hoy. El más célebre, Bobby Charlton, que era apenas una promesa de 20 años, ha pasado estos días por los colegios de Manchester contando a los niños lo que significó aquella época.
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En 1955-56, el Manchester ganó la Liga con un juego entusiasta, poderoso y alegre, reconocido rápidamente en todo el país. E inspiró dos apodos legendarios: The Busby Boys y The Red Devils. Cuando Busby llegó al cargo, en 1945, se encontró con excelentes futbolistas y un campo maltrecho por las secuelas de la Segunda Guerra Mundial. Busby era un hombre obsesionado con la necesidad de construir. Un purista. Le gustaba que los futbolistas se expresaran en el terreno. Tenía una mirada amplia y abierta. Quería abrir el Manchester al mundo.
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Claro que no todo el mérito fue de Busby. Su fiel asistente, James Murphy (1910-1989), asumió los mandos mientras el primer entrenador se recuperaba de graves heridas en las piernas en un hospital de Múnich. "Estaba completamente solo y tuve que rehacer un equipo", recordó Murphy; "fue importante coger futbolistas de fuera de Old Trafford, fuera del ambiente de muerte de Manchester y de toda la emoción". Trece días después de la tragedia, el Manchester disputó la Copa inglesa contra el Sheffield en su mítico estadio. Sesenta mil espectadores crearon un ambiente electrizante. Las alineaciones contenían once espacios en blanco en vez de los nombres de los jugadores. Los hinchas corearon los de los fallecidos. El United venció por 3-0. "Me dieron pena los chicos del Sheffield", dijo Charlton; "para los aficionados sólo había un equipo, el nuestro". Tres meses después, Busby presenció con muletas la final de la Copa perdida ante el Bolton (2-0). Todos cantaron ese día en Wembley Abide with me (Resiste junto a mí) cuando los jugadores salían del vestuario. Los chicos del United lucían un blasón en el pecho de sus camisetas, el emblema del ave Fénix renaciendo de sus cenizas. "Tras perder ante el Bolton, fue peor que nunca", evocó el defensa Foulkes; "al volver a Manchester, nos esperaban millones de personas".
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El espíritu de Busby ha perdurado a lo largo del tiempo. El Manchester ganaría dos Ligas, 1965 y 1967, antes de iniciar un declive que acabó con el descenso en 1974. Resurgió ya con Alex Ferguson, otro escocés, en el banquillo desde 1986. Él también apostó por la juventud y consiguió casi un milagro: dar prioridad al fútbol en un club convertido en un negocio multimillonario.
Sus diablos rojos se vestirán el domingo como hace 50 años. Los números del 1 al 11, la camisa clásica roja, los pantalones blancos y las medias negras, con el cuello en forma de v en vez de la camiseta abotonada de la primera mitad de aquella década. Les espera el Manchester City en Old Trafford. Ese equipaje, que no será comercializado, es el que llevaban en Belgrado un día antes de la tragedia.
El mejor recuerdo para los inmortales Busby Boys
Cayetano Ros, EL PAÍS
http://www.elpais.com/articulo/deportes/inmortales/Busby/Boys/elpepudep/20080204elpepidep_24/Tes
La tragedia que marcó la historia: http://www.elpais.com/articulo/deportes/tragedia/marco/historia/elpepudep/20080204elpepidep_25/Tes
 Hoy solo pondré la cita, con la imagen ya hay suficiente, no hace falta escribir nada :D
"Aquesta casa té de tot: aluminosi, sida, càncer, xarampió..."
Miki Manzano en estat semietílic, en referència a l'antiga seu dels "Fogueretes" a Solsona
 Avui actualitzo amb dos temes. Del primer d'ells segurament en Pablo i en Fran puguin parlar més i millor que jo. I és que com bons eivissencs que són, els va la festa i en comptes de pujar una nit a Solsona com vaig fer jo, van estar-se tot el carnaval solsonès allà a dalt. Quins cracks, com diria la igualadina, pum pum pum pum!! :D .
El cas és que la nit de divendres a dissabte vaig pujar a Solsona unes horetes a viure el famós carnaval amb els eivissencs i amb un solsonès solsonès (versió adaptada del saballut saballut d'en Jaume Vich), com és el gran Miquel Manzano.
Un bonic poble, amb els seus antics encants. Em va agradar molt passejar pels seus carrers antics, tot i estar-me allà poc temps, i vaig passar-m'ho d'allò més bé (como no) de farra amb tots els que allà hi havien: els nadius Miki i Sara i els "guiris" Vázquez (un altre que no li va l'alcohol), Fran i Pablo. Una bona nit, llàstima de la rasca que queia i que al dia següent es treballés.
I aquí passem d'un tema a l'altre, i és que aquest cap de setmana he començat a la nova feina: redactor d'esports de cap de setmana de Ràdio Sabadell. Sona important i tot, ehh??
Més rutinari que no pas Ràdio Marca, i molt més preparat i menys improvisat. A Ràdio Marca feia retransmissions de partit, i aquí estic fent informatius, Anotadors... M'agrada la nova feina, sobretot perquè es treballa molt a gust i molt tranquil amb tots els meus nous companys: els que ja coneixia (bàsicament els d'esports: Joan, Sergi, Aleix i Milito) i els que no (informatius, tècnics, productors...).
Aquí teniu la primera notícia penjada per un servidor a la web de Ràdio Sabadell: http://www.radiosabadell.fm/JSPS/Director?page=news&id=10030&subPage=/Web/Esports&category=Futbol Les fotos també són meves. Ah, i sí, tinc fins i tot mail propi, jaj. Ara que és temps d'eleccions i d'eslògans, podríem dir allò de... "Un pas endavant".
I la cita del dia per un dels nens que tinc a acollida matinal. Faltava un quart d'hora per sortir encara i el veig a la porta, amb la jaqueta posada i la bosseta a la mà, esperant per sortir. Li dic:
- Què fas, Ruben? Si encara no és l'hora! Jo no t'he dit res que marxèssim.
I em contesta...
"Com que no? Mira! (senyalant la finestra). Ja és de dia! No està fosc.
“Iba camino de la Autónoma en ferrocarril. Esta vez en vez de subir en Sabadell Estació lo hice en Rambla. Lo pillé por los pelos, sobre la bocina, y cuando ya estaba a punto de marcharse, por lo que me subí en el primer vagón. Luego elegí sentarme en un asiento libre que había en el medio del vagón, justo enfrente de dos ancianos.
Los primeros segundos fueron de desconcierto: ¿un par de amigas o un matrimonio? Me dediqué a examinar al individuo de la butaca de la izquierda, y enseguida me di cuenta que se trataba de marido y mujer.
Había algo en la cara y en la ropa de ese hombre que me llamaba la atención. Su piel, arrugada como la piel de una calabaza, era muy blanca, más de lo normal. Llevaba unas gafas clásicas, como si hubiesen salido directas de una óptica de los años 70, y podíamos ver en su repeinado pelo canoso una ralla casi exacta que lo separaba en una y otra dirección de la cabeza.
“Quina hora és? Recorda’m que a les 3.20 has de posar-me les gotes”, le decía a su mujer en un refinado catalán. Su pronuncia era excelente, aunque distorsionada por su voz, que ya renqueaba por el paso de los años.
Si intentan imaginarse a un tipo que quiere pasar sin ser advertido, solo uno más entre la masa, seguramente os imaginéis a alguien como mi compañero de viaje. Pantalones amarronados con unas clásicas y discretas cenefas bordadas, y camisa y chaqueta grisáceas, así como la bufanda que le protegía el cuello. La ropa, como las gafas, eran muy clásicas, y de colores apagados.
Pero lo que más me llamó la atención de él fueron sus ojos. Tenía unos ojos metidos hacía dentro, unos ojos de tristeza, como todo él en si. Tristeza o desilusión, quien sabe. O simplemente era el paso de los años que le provocaba nostalgia. Miraba una y otra vez por la ventana, y el reflejado en la lente de sus gafas veía yo distorsionadas imágenes, como si su vida estuviese pasando y reproduciéndose en sus gafas cual monitor de plasma.
¡Tan solo unas décadas de distancia, pero tanta diferencia entre las caras de Ariadna, Xavi, Alex... y la de tristeza de nuestro amigo anónimo! Las carcajadas de la pequeña Ariadna al hacerle cosquillas, la sonrisa de Xavi al ver su petit suisse, los mofletes risueños de Alex viendo jugar a sus compañeros de clase.
¿Qué queda de todo eso en mi vecino del asiento de al lado? ¿Tanto nos cambia y nos entristece la vida con el paso del tiempo?”
Adrián Arroyo
Viajando con la nostalgia
CELTAS CORTOS
la senda del tiempo
http://www.goear.com/listen.php?v=240ab5d
"...A veces llega un momento en que
te haces viejo de repente
sin arrugas en la frente
pero con ganas de morir.
Paseando por las calles
todo tiene igual color..."
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