 Las clases en la U son como a las tres de la tarde los lunes, así que a eso de las dos y media ya estaba montado sobre el microbús. Iba con Mauri, con Nacho, con Caco y con Seba, sentados todos en la última fila de asientos, conversando del fin de semana y de una prueba que tenemos el lunes siguiente. Somos los cinco siempre; salimos a carretear, estudiamos juntos y hasta hemos compartido minas sin mucho enojo. En tres años nos hicimos muy amigos.
Fue Caco el que sacó el tema del sexo (el torneo de clausura nos aburrió a los cinco minutos y la prueba a los tres siguientes), así que nos pusimos a opinar. Caco se acordó de una historia que oyó el sábado por la noche: un conocido suyo contó que su mina lo había pateado por bruto. El tipo no le pegaba ni nada, pero era bruto; yo pregunté a qué se refería, y Caco hizo el gesto técnico de rigor. Nos reímos y Caco preguntó si alguna mina nuestra se ha quejado de nuestra ‘falta de delicadeza’. Bueno, yo creo que a todos nosotros nos pasó cuando éramos principiantes; la desesperación por meter y sacar a fondo, sumado a los pensamientos de no irse rápido y todo eso nos hacía olvidar que ella siente y resiente cuando uno pierde la calma. ‘Una vez una mina se me quejó’, dije. Se rieron mientras conté que ella misma (cuatro años mayor que yo) me enseñó a ser más calmo. Lo que no las enoja las hace enseñarnos; una mujer con experiencia es un tesoro.
Luego vino la bomba: Seba se puso serio y nos dijo que hasta hace pocos meses era uno más de los que ‘acaban primero’. No pudimos ni reírnos; la confesión nos llegó dentro y lo dejamos hablar. Él es el menor de todos nosotros (20 recién cumplidos contra los casi 22 del resto) y perdió su virginidad a los 17, con una polola que no le duró más de dos meses. Así hasta principios de año, cuando conoció a Tere; llevan poco más de ocho meses. Seba nos contó que no le duraban porque él era eyaculador precoz, y le daba mucha vergüenza tratarse o consultar a un médico; todas sus minas lo encontraban indigno y escapaban. Sólo Tere se preocupó por él y lo llevó al médico; ahora son felices y Seba ya superó su problema. Quedamos de una pieza… y llegamos a la conclusión de que las minas piensan casi siempre sólo en su ‘complejo’ mecanismo de obtener placer y se olvidan de que a nosotros nos puede ‘costar’ darles en el gusto, más que olvidarlo o no querer. ¿Y qué hacen? Terminan y desaparecen y se ríen… y luego nosotros somos los no comprensivos.
Minutos después decidí hablar de algo que no les había contado; en ese momento me nació por la atmósfera de confianza y pocas risas que creamos. Llevaba yo unas tres semanas con Sole, una pendeja rica y bien ardiente que conocí en una disco; el sexo era bastante bueno y no me acosaba demasiado. Una noche en mi cama, llevábamos algo así como media hora de jugueteos previos; ella se notaba entretenida pero yo estaba casi ‘actuando’ en vez de pasarla bien. Tenía muchos problemas y me acordé mucho de mi ex polola en ese rato, así que… no me funcionó. Ella lo intentó de todas las maneras distintas, pero no logró despertarlo. Como a los cuarenta y cinco minutos se aburrió, tomó sus cosas, se vistió y partió sin decirme una sola palabra. No la volví a ver. La mina no fue capaz de perdonarme que no se me parara, siendo que otras muchas veces no hubo problema. Me sentí como el ajo, una mierda de hombre que no era capaz de satisfacer a una mujer, hasta que una gran amiga me levantó el ánimo (entre otras cosas) una tarde. Ella me hizo entender que Sole es de esas minas egoístas-ambiciosas-sin cerebro que piensan sólo en su satisfacción y nos ‘usan’ como consoladores sin pilas y tibiecitos; si no funciona el consolador hay que comprar otro.
‘De todo hay en la viña del Señor’ fue el comentario de Mauri mientras nos contó (un poco a la rápida, quizá por vergüenza) que una vez una polola que tuvo –le duró nueve meses– terminó con él una tarde después de hacer el amor porque se aburrió de que ‘la tuviera chica’. Mauri, perplejo, le preguntó que por qué no se había quejado en tanto tiempo; Valentina, mientras se vestía, le confesó que se estaba tirando a un inmigrante nigeriano hace un mes y medio. ‘Claro, ¿y yo como compito con un negro?’, nos preguntó Mauri mientras la micro se detenía en el paradero. Le encontramos la razón, y nos bajamos comentando lo divertidas que son las mujeres. Casi como un mal, pero un mal necesario.
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Cuentos de la vida real xD
Las mujeres son más maquiavélicas de lo que parecen.
Cuídado, hijos de Ares.
Ya se vienen más rudas verdades.
Gracias por leer !
 ¿Cómo se le dice a un hombre que es pésimo en la cama?
Caso 1: Dentro de todo lo malo, el peor. Es de esos hombres que viven con el soldado listo para la guerra, pero para eso no más sirven, porque su preámbulo se reduce a dos besos apretados, un agarrón a la pechuga y juran que ya estás preparada. Absolutamente egoístas y machistas, todavía no aprenden que con las mujeres se necesita invertir tiempo. Claro, como están acostumbrados a brindarse satisfacción solos, piensan que el asunto funciona de la misma manera ¡Error! Con ellos ni siquiera hay que perder tiempo explicándoles la anatomía femenina, déjale la tarea a otra. Y tú, ya que te habías hecho la idea de tener una sesión de sexo ardiente, llama al reserva que nunca falla y que tiene eficacia garantizada.
Caso 2: Te dispones a empezar la acción, le bajas el pantalón y ¡Sorpresa! Resulta que apenas lo alcanzas a ver, tratas de disimular la cara de “puta que tengo mala suerte”, mientras te convences que debe estar en su estado natural y aun no se termina de excitar. Así que haces una y mil maravillas, pero nada, igual de diminuto. Este tipo de minos debería venir con una advertencia: Alerta, estás a punto de manipular objetos pequeños. No recomendable para mujeres con manos grandes, el impacto es aun mayor. Porque es desastroso encontrarte con la “gracia” cuando ya no te puedes arrepentir, y ¿Qué le dices? ¿Lo siento, no me puedo acostar contigo porque sé que no voy a sentir nada? Suena horrible. No te queda otra que disponerte a hacer la obra de caridad del mes y fingir (para que por último se le agrande el ego, ya que lo otro es caso perdido). Le sueltas un par de palabras, unos gemidos huachos y estás reloj en mano esperando a que termine, porque lo único que te está entrando es aire.
Caso 3: Pasó las dos primeras pruebas: Te excitó y además esta bien dotado, y por las dudas, se ha hecho propaganda durante un buen rato contándote sus habilidades en la cama ¡Día de suerte! No hay señales a la vista de que será una mala noche. Ya está adentro, una embestida, dos, hasta tres ¡Y se fue! Justo cuando se podía poner interesante te cortó la inspiración de una, y no digamos que se puso en campaña para volver a intentarlo. Haciéndose el desentendido y con su mejor cara se tira a tu lado ¡Satisfecho! Es que, la rabia emana por tu piel y te pones de lado para que ni siquiera te vea la cara de ¿Y eso sería todo? Dicen que de lo bueno poco ¿De lo bueno? Por más que lo pienso no le veo el lado bueno a que te hayan utilizado de receptáculo y que ni siquiera se haya preocupado de TU orgasmo y peor, ni siquiera se preocupe de reivindicarse. Si es por brevedad mejor te quedas en tu casa, no pierdes tiempo en depilación ni en ponerte la mejor lencería y tu amigo fiel te da satisfacción garantizada.
En este caso la compasión no vale, porque por culpa de otras mujeres que se hicieron las tontas él se las da de gran amante y tú caíste redondita.
Caso 4: El “casi” perfecto: Te provoca, buenas medidas y ya estás en la fase en que sabes que dura más de tres movimientos , y de repente, toma impulso, se afirma del respaldo de la cama y vamos dándole como conejo ¡Cero coordinación ese hombre! Hubiese sido bastante prudente bailar con él antes de intimar, porque realmente más que placentero se está tornando doloroso. Intentas cambiar de posición, de modificar el ritmo pero inevitablemente vuelve a lo “conejo”, no te queda otra que tener paciencia, entretenerte mirando el techo y esperar a que termine. Te encargo como amaneces al otro día: Con el cuello adolorido de tanta presión contra el respaldo, con las piernas moreteadas tanto golpeteo, te duele la espalda y ni siquiera puedes juntar las piernas porque entre el movimiento y lo que se demoró en terminar se han quedado en la misma posición para siempre. ¿La alternativa? Nunca falta el “amigo” que hace masajes estupendos, y sabe tratar con suavidad.
__________________________ CaRo_______________________
Pd: Me detestan, lo sé xD pero para que vean que no soy injusta la otra semana las criticas de ustedes a nosotras en la cama.
Q tengan muii buen finde!! Lleno de buen sexo =)
Gracias por leer!!
 Diez y cuarto de la mañana de un domingo. La luz entra un poco por la ventana, porque la cortina amarilla como que no quedó bien cerrada anoche; alrededor de la cortina está todo desordenado y tirado. Mi ropa, inubicable así como la de ella, supongo. Ella… ¿Quién es ella? Anoche era sábado… yo salí con dos amigas a bailar… bueno, no importa.
Me levanté despacito, y no encontré nada que me oriente de su nombre o algo. En la casa no hay nadie, así que no me preocupa mucho exhibir mi bóxer rojo para tomar un trago de agua. Mi ropa fue apareciendo a medida que revuelvo en el desorden; me ponía la camisa (menos mal que no le faltan botones) y ella se da vuelta y me mira. Tiene ojos bonitos… pero sigue sin sonarme.
Conversamos un rato, mientras ella se va a poner el sujetador al baño tapada por una bata que no sé de donde salió. Un cuadro en la pared dice ‘Lucía’ y asumo que así se llama; le grito que me voy a por un pan a la cocina y menciono su ‘nombre’. Y creo que metí la pata. Salió roja como tomate, con el sujetador puesto y las manos encima, como para que no mirara, y me soltó un montón de barbaridades… que mejor no escribo; la hoja se sonrojaría. Pero algo me quedó dando vueltas.
Pero no de inmediato, porque mientras caminé a mi casa (resultó que no estaba lejos) me fui riendo de mi poco tino con la dama; se llamaba Ester y Lucía era el nombre de la hermana, que duerme con ella en la misma habitación. Saludé a mi mamá –que no preguntó por mi llegada ni por el estado de mi rostro– y me acosté a dormir la siesta antes de comer. Y ahí me acordé…
‘¿Escuchaste un orgasmo mío? ¡Pues te lo fingí, cabrón!’. Fuerte… A mis 21 años, y con cuatro de sexo regular no había escuchado comentario ni confesión ni nada semejante. Claro, es súper probable que por el enojo que haya cargado la mina me haya dicho eso, pero… ¿y si es cierto? O sea me está diciendo que soy una mierda en la cama, y hasta ahora no había tenido quejas.
Yo creo que fue por el enojo… Es cierto que no me acuerdo mucho de lo que le hice, pero tan mal no estaba; mi rendimiento fue perfecto, como siempre, y la mecánica del asunto la llevé por donde a ella le iba gustando; si estaba bien desatada. ¿Será actriz esta mina? Bueno, no me acordaba ni del nombre así que es medio difícil que sepa más de ella.
Igual me preocupa el asunto… cuando una mina le dice eso a uno es porque de verdad que no le gustó el acto (o está muy enojada o muy necesitada), así que ponerme en esos planos es preocupante. Si perdí la técnica de la cama me hundo; hasta ahora me he tenido mucha fe y he ido a las mil maravillas. Sigo creyendo que fue por la rabia de mi poco tacto; se metió con el sexo porque sabe que para uno es importante.
Quedé con la siquis a mal traer. Si esta mina quería complicarme la existencia lo logró. Como se le ocurre mentirme de esa manera…
Ya, me estoy comportando como pendeja adolescente insegura. Lo mejor que puedo hacer es reivindicarme con alguna amiga calentona que tenga por ahí (nunca faltan las que quieren tirar; es un argumento a mi favor) y la voy a hacer sacarme pelo de la cabeza. Es la única forma de taparle la cabeza a esa mina tan arrebatada.
Siempre he sido bueno en esto… no tendría por qué fallar ahora.
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Mi querida Afrodita se queja de que 'sólo pensamos cuando tenemos caña'...
Es un buen momento para hacerlo.
El otro martes se enterarán como me fue con mi 'guarrilla reivindicativa' xD
Gracias por leer !
 Gen masoquista: Característica peculiar de todos los seres humanos, que normalmente sale a la luz cuando en la historia amorosa aparece esa persona que nos hace sufrir y no nos corresponde, es más nos destruye absolutamente, pero nosotros como mártires soportamos todas las humillaciones en nombre del amor.
En honor a la verdad, debo decir que esto del gen masoquista surgió en una de las tantas conversaciones con la clau en las que analizamos detalladamente el comportamiento femenino (si, hasta para nosotras es complejo entendernos). Pero después de darle un par de vueltas al asunto, me di cuenta que no vale la pena quedarnos pegadas en malos momentos y pésimas experiencias cuando está en nuestras manos cambiar toda una realidad.
Manual para ser una bitch
Requisitos: Ser mujer, cualesquiera sea su edad, sexo y condición; sólo necesita ser valiente y osada pero sobretodo, necesita amarse a si misma.
1.No vives con miedo porque no tienes nada que perder.
2.Sabes que puedes conseguir lo que quieras, como quieras y donde quieras.
3.Tu amor propio no se basa en el amor de un hombre.
4.No tienes competencia, no hay nadie mejor que tú.
5.Al toro por las astas y al hombre por el ego. Le haces creer que tiene el poder cuando tú tienes todo el control.
6.Tu lema frente a los “cahuines” es: “Hay que preocuparse cuando dejen de hablar, porque eso significa que no eres importante”.
7.No pierdes el tiempo decidiéndote por un solo hombre, si hay tantos ¿Para qué tener sólo uno?
8.Te arreglas incluso para ir a comprar pan, sabes que partes de tu cuerpo son perfectas y le sacas partido.
9.Nada ni nadie perturba tu autoestima. Si vas de compras y algo te queda mal es porque está mal hecho no porque tú hayas subido de peso.
10.Reaccionas con inteligencia y gracia cuando estás en aprietos.
11.Después de jugar tanto, sabes distinguir entre pasteles y buenos hombres, utilizas a los últimos los primeros ni siquiera merecen que tú los hagas sufrir.
12.Eres absolutamente descarada, amas la adrenalina y el peligro.
13.Nunca revelas una infidelidad y ni en sueños sospechan de ti.
14.Gozas con la envidia de los demás.
15.Cuando tienes sexo no te comportas como una geisha, sabes qué es lo que necesitas para llegar a un orgasmo y por lo tanto lo disfrutas.
16.Si un hombre quiere tener el segundo lugar en tu vida (tú siempre estás primero) debe luchar y mucho, él no debe olvidar que tu lista de pretendientes es larga y debe demostrar que es mejor que todos.
17.¿Llorar? Jamás, nadie merece tus lágrimas.
18.Eres tan especial que nadie se olvida de ti.
19.No pasas desapercibida porque irradias seguridad.
20.No muestras las pocas debilidades que tienes ¡Menos a un hombre! Sería darle armas para que te haga daño.
21.Si un hombre te llega a desilusionar no pierdes el tiempo tirada en tu cama muerta de pena, llamas a tus amigas o algún pretendiente y organizas un panorama.
22.No te quedas sin planes, si uno falla siempre hay otro esperando ansioso que lo llames.
23.No te desgastas amenazando, si no entendió a la primera que se atenga a las consecuencias.
24.Contigo el que pestañea pierde.
Y lo más importante, no postergas tus sueños, tus metas, tus ideales y a ti, por nadie.
________________________CaRo__________________
 Hace tres días traté de disfrutar con salud mi último fin de semana antes de terminar las vacaciones. Y qué mejor que una cerveza bien helada con buenos amigos en un pub, ¿cierto? Las doce y media de la noche, ya acumulamos por lo menos un litro y medio de alcohol en el cuerpo; imaginarán que la lengua se suelta y empezamos a recordar aventurillas y guarrillas, o nos inventamos alguna mentirilla que se nos ocurre en el rato. Vamos, que es divertido.
Estaba yo de lo mejor escuchando la historia de Nico (una mina ‘amiga’ de él que se tiró un día entero el fin de semana antepasado, a la que llevaba teniéndole ganas desde hace cinco años sin resultados porque ella consideró que la ‘relación’ que tenían era ‘importante’, de ‘amigos’, por lo que no podía haber sexo) y suena mi celular. Un mensaje.
Lo leí y tengo que haber puesto una cara divertida porque me preguntaron ‘¿qué onda?’. ‘Una amiga’ dije yo sin pensar, y apareció espontánea la risotada general; terminé riéndome con ellos, en parte porque me dio risa y en parte porque no tenía ganas de dar explicaciones. Pero no, siguieron preguntando. Y como la cerveza y quedarse callado no son compatibles, solté la historia.
Clara lleva saliendo (o ‘pololeando’ como dicen ellas) tres años y medio con un conocido mío al que no le tengo mucho cariño (la verdad es que he tenido ganas de sacarle la cresta más de un par de veces) y siempre han tenido problemas. Mis amigos saben que ella me gustó cuando la conocí, así que apenas mencioné su nombre se rieron más aún con lo de ‘amiga’. Resulta que el mensaje era para contarme que quería terminar con él y no se atrevía; está enganchada y le tiene miedo a estar sola, por eso duda.
Justo nos trajeron más cerveza para seguir remojando la noche, y de repente se me ocurre decir, cuando todos se quedaron callados ‘puta que son quejonas las mujeres’. Y el resto me da la razón, sin dudar; medio minuto después estamos brindando por lo fácil que se nos hace llevar la vida que, para las mujeres, amerita cortarse las venas o llorar frente a un teléfono horas enteras.
Y es súper cierto… me ha pasado con varias minas con las que he tenido ‘algo’ un poco más serio que cinco noches tirando o dos tardes tomando un helado por ahí: cada vez que les pasa algo se quejan antes de pensar siquiera qué hacer para solucionar su problema. Llega a ser patético a veces: abren el clóset y ven que no tienen nada que ponerse (el clóset está lleno, nótese) ya está que reclaman. A la mamá, al marido, al perro, a la pared o a quien sea; la cosa es que hay que quejarse. Es como un deporte.
Imagínense si tuvieron la mala pata de terminar con el ‘pololo’ (como les dicen ellas) o se dan cuenta que el tipo (vivo mi compadre) está tirándose a otra mina. El escándalo es de proporciones, y más todavía si ella conoce a la ‘rival’. Resultado, hasta el tribunal internacional de La Haya se entera de la pataleta de la señorita, y el tipo se sigue tirando a la mina mientras tanto. ¿Rinde? No pues.
Claro, porque uno es un poco más práctico para solucionar sus problemas; por ejemplo, si veo que me falta ropa (en caso de que esté toda sucia o esté toda rota solamente) voy y compro más; si no tengo plata me consigo. Si mi mina se está tirando a otro tipo, al pastel le saco la cresta y ella se va a la mierda. Asunto terminado; el problema queda solucionado en una tarde, yo quedo con las manos limpias y probablemente en esa misma noche encuentre alguien con quien pasar las ‘penas’, como ellas lo llaman.
Se nota que tenemos distintos genes entre nosotros, mujeres y hombres. Ellas tienen más material genético, pero no significa que sean mejores; claro, la parte de las quejas Dios se las dejó y a nosotros nos la quitó, para que alguien tuviera la cabeza fría y solucionara cosas de manera práctica, mientras ellas lloran o se quejan con una amiga, comiendo chocolates o algo. La naturaleza es sabia.
Todo esto lo pensé mientras Toño nos contaba de la ayudante de la universidad que se tiró durante un mes, hasta que se enteró de que la mina se había tirado antes a media facultad. Mal por mi amigo, pero menos mal que se cuidó. Creo que hubo más detalles, pero la ‘genética femenina’ me entretuvo un vaso entero de cerveza.
Me serví más para brindar por las guarrillas de este planeta, y seguimos tomando con salud. La noche se acababa, y en 30 horas tenía que recomenzar mi vida de estudiante, como todo el mundo.
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Ni mi querida Afrodita podrá negarlo, ¡son buenas pa quejarse!
Ya se vendrán más verdades femeninas, como debe ser.
Gracias por leer!
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