 NoOoOoOoOOoOoOoOoOoO
dos DIAS para MI cumPLE
noOoOoOoOO
NoOOO
NO QUIERO MIS 20 NOOoOOo
 Quedo el aroma
De todo que pasó
quedó el aroma...
de las flores que juntos tocamos
de los pétalos en nuestra cama
Quedó el aroma, de todo
de nuestros perfumes mezclados
de la hortela con tabaco
de los besos intercambiados
Quedó el aroma, impregnado
del olor de la tierra mojada
de los momentos que vivimos
quedó el sabor del pecado
Quedó el aroma, marcado
de mi lienzo perfumado
que gesticulé cuando partiste
y de las lágrimas el sabor salado
Tahyane Rangel
Qe atros este mesS
lleno de cumple
(1) el joshe
(4) el nico mi hermano
(5) cotita
(7)el cabro chico
(8) yo y el tio hugo
(9) otra amiga
(12)mi papa
(19) la july
si me falta alguien auto agregece jaja
feliZ cUMPLE COtita
ayer recordando miles de viejos tiempos
con el pablo despues mas tarde con todo team warras falto la joti y la carla y estabamos listas y lo que quedo de team chane jajaj el tavilo - pelo verde tambien andaba risos idratados uff eramos como 14 la pasamos bakancito ......
 Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres y ocurrió cuanto sigue:Cuando el aburrimiento bostezó por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les propuso:
-¿Jugamos al escondite? La intriga levantó la ceja intrigada, y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: -¿Al escondite? ¿Cómo se juega? -Es un juego- Explicó la locura- En que yo me tapo la cara y comienzo a contar hasta un millón, mientras todos ustedes se esconden y cuando yo haya terminado de contar el primero de ustedes que encuentre ocupará mi lugar para ontinuar el juego.
El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda, e incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar. La verdad prefirió esconderse -¿para qué?- si al final siempre la encontraban. La soberbia opinó que era un juego tonto- en el fondo lo que le molestaba era que la idea no fuese suya- y la cobardía prefirió no arriesgarse. -Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...-comenzó la locura
La primera en esconderse fue la pereza, que, como siempre, se dejó caer tras la primera piedra del camino. La fe subió al cielo, y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo, que con su propio esfuerzo había logrado subirse a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse. cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino para la belleza, qie si el bajo de un árbol perfecto para la timidez, que si el vuelo de la mariposa para la voluptuosidad, que si una rafaga de viento para la libertad... Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol.
El egoismo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio, ventilado, cómodo, sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los oceanos -ésto no es verdad, se escondió detrás del arcoiris.- y la pasión y el deseo en el centro de los vocanes. Cuando la locura contaba novecientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve, el amor no había encontrado todavía un sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que vio un rosal y, estremecido, decidió esconderse entre sus flores. -un millón- contó la locura, y comenzó a buscar.
La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Despues se escuchó a la fé discutiendo con Dios sobre zoología. Y la pasión y el deseo los sintió vibrar en los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y, claro, no pudo deducir donde se encontraba el triunfo. Al egoísmo no tuvo que buscarlo; él solito salió de su escondite, que había resultado ser un enjambre de avispas.
De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago, descubrió a la belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada en una cerca sin decidir donde esconderse. Así fue encontrado a todos:
El talento entre la hierba fresca; la angustia en una oscura cueva; la mentira detrás del arcoiris; y hasta el olvido, el cual ni se acordaba de que estaba jugando al escondite. Pero sólo el amor no aparecía por ningún sitio.
La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada arroyo del planeta, an la cima de las montañas, y cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y las rosas... y tomó una horquilla, y comenzó a pinchar en el corazón de las rosas y, de pronto, escuchó un grito.
Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabía que hacer para diculparse; lloró, rogó, imploró y hasta prometió ser su lazarillo. Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la tierra, el amor es ciego y la locura lo acompaña siempre.
Es mas bueno ese cuento
BesiiiTosS
nOOoOo CUANTRO DIAS para mi cUmpLE BUuUU nooooO
a todos
tama espero
nos juntemos hoy
y contigo igual xD
besitos a todos
bye
 POBREZA A LOS DIEZ AÑOS
Toda mi angustia tuvo la forma de un zapato.
de un zapatito roto, opaco, desclavado.
El patio de la escuela... Apenas tercer grado...
Qué largo fue el recreo, el más largo el año.
Yo sentía vergüenza de mostrar mi pobreza.
Hubiera preferido tener rotas las piernas
y entero mi calzado. Y allí contra una puerta
recostada, mirando, me invadía el cansancio
de ver cómo corrían los otros por el patio.
Zapatos con cordones, zapatos con tirillas,
todos zapatos sanos. Me sentía en pecado
vencida y diminuta, mi corazón sangrando...
Si supieran los hombres cuánto a los diez años
puede sufrir un niño por no tener zapatos...
Que anticipo de angustia. Todavía perdura
doliéndome el pasado. El patio de la escuela
y aquel recreo largo...
Mi piecesito trémulo, miedoso, acurrucado.
Mi infancia entristecida, mi mundo derrumbado.
Un pájaro sin alas, tendido al pie de un árbol.
La pobreza no tiene perdón a los diez años
poema de:::: Matilde Alba Swann:::
Dias DE refliexion
saludos a toDOS Un beso
quedan 5 dias para los 20 nooOo
 Más como 1 coartada traviesa qe como un principio rector d mi existencia, hace años atrás se me ocurrió afirmar, de manera contundent y cn el ánimo d ganar una batalla verbal encarnizada, qe ser feliz no era, d ninguna manera,1 obligación. Desde entonces, cuando me descuido d mí y habla mi impulso, todavía afirmo lo mismo. Después de hacerlo, me qedo muy trist, cn el ánimo bajo, y repito los versos de Eduardo Mitre que me sirvieron, alguna vez, como epígrafe, para una novela: "Cava escarba escarabajo que no hay otra ascensión que hacia la tierra".
Ser triste, en muchos casos, es una linda manera de ser feliz, quién lo creyera. Ser nostálgico y melancólico, también. Lo qe sucede, ojalá sté en el camino cierto, es qe la felicidad se parece, cada día que pasa más, a la plenitud. Cuan2 uno habla d plenitud, abre los ojos bien grandes, pues es un vocablo qe dormía el sueño d los justos, hasta el mismísimo ayer, en el cementerio del diccionario. Antes de qe lo desempolváramos para su circulación, se hablaba, tan sólo, d la felicidad. Y la felicidad únicamente aceptaba, en la mentalidad tradicional, lágrimas de alegría, no las surgidas del dolor. "No llores, tonta", recriminaban las abuelas. Luego aconsejaban: "En esta vida, hay que ser felices". La pobre nieta adolescente, entonces, se debía recomponer en base a hondos suspiros y mutilar, sacar de sí, el bello y profun2 dolor qe le dejaba 1 amor ido. Mal consejo, ¿verdad? "Sufre", le diríamos hoy, "aprende a llorar por alguien, porqe ese dolor t enseñará a ser una mujer plena, a crear nostalgia, a forjar un espíritu vigoroso, a ser, en futuras experiencias, sencillamente feliz".
La plenitud lo contiene todo: dolor, tristeza, felicidad, nostalgia? Su gran ventaja, frente a la obligación d ser feliz, es qe permit ser valiente. Equipa2 d est concepto, qizás es posible afirmar qe, pese a to2 lo qe nos suced, la vida es bella. La plenitud nos condiciona, y esto es más qe favorable, a disfrutar dl largo camino, repleto, como stá, de sabores y sinsabores. Nos predispone bien para escaparnos de la mediocridad, qe es 1 suerte d alimaña qe porfía en convivir cn to2 nosotros, porqe es imposible apostar nuestras vidas ala plenitud si vivimos como escarabajos.
Plenitud y mediocridad sn realidads humanas enfrentadas a muerte. La felicidad permanente, la risa fácil, la noción epidérmica de la existencia, to2 eso qe significa lo mismo, en cambio, se lleva de maravillas con la mediocridad. Tal vez, cuando afirmo qe ser feliz no es 1 obligación, lo hago pensando en los profesionales de la felicidad.
"Felices los felices", dijo, alguna vez, Jorge Luís Borges. Él, a partir de esa frase, estaba en la acera de enfrente. Una película de Woody Allen también indaga, en una pareja de gringos, los motivos de su felicidad sin pausas. Casi se puede afirmar, por lo tanto, que la felicidad cotidiana de los contemporáneos, nos provoca sospecha de su adscripción poética al hecho de vivir.
¿Sería la vida tan extraordinaria si fuéramos siempre felices? Quizás no. ¿Qué conciencia tendríamos de todo si fatalmente seríamos felices? El paraíso que nos ofrecen debe ser así: pura felicidad. El edén perdido, en esa lógica, ha debido serlo también. En medio de ambos, sin embargo, está la vida que conocemos y que se reinventa muy a menudo. Esta vida nos exige que seamos plenos en todas las circunstancias, si queremos que, al final, en un balance último, podamos afirmar que sí, efectivamente, fuimos felices. Eso querría decir, en palabras afectivas, que conocimos de toda la variedad de sentimientos posibles y que, pese a ello, valió la pena.
Hace años, leí, en una novela que yo mismo escribí, que una linda madre moribunda le preguntó a su hijo: "¿Eres feliz? ¿Valió la pena que te trajera al mundo?" El hijo, antes de responderle, pensó un instante: "Valió la pena, porque la vida es bella, pero, en este instante, por supuesto que soy un hombre triste como el que más en el mundo". Luego, le respondió con calma: "Soy plenamente feliz o infeliz. Gracias por traerme al mundo". Creo, con la objetividad del tiempo transcurrido, que esas palabras serían las mías en una circunstancia igual.
Definitivamente, ser feliz no es una obligación. La gente, golpeada en el mentón por la frase, reacciona y me dice que, no obstante, se trata de ser feliz pese a todo. Cuando escucho ese razonamiento, mi balanza virtual se pone a trabajar: si vivimos ochenta años, ¿cuántos de ellos fuimos felices sumando todo? El balance nos sería, casi siempre, desfavorable. En cambio la plenitud nos ofrece un resultado siempre favorable. La gran pena es que, para ser pleno, se necesita de accesos a la cultura, a la ciencia y tecnolog
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