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? Primer Vuelo Operativo del Transbordador Espacial (Shuttle)
El programa de la lanzadera espacial Shuttle preveía que los primeros cuatro vuelos del Columbia en el espacio servirían exclusivamente para ensayar la lanzadera y comprobar su eficiencia y funcionalidad. Y así fue.
Después del bautismo en el espacio del Columbia 1, del 1 al 12 de abril de 1981, le tocó el turno al Columbia 2 (Joe Engle y Richard Truly; del 12 al 14 de noviembre de 1981) luego al Columbia 3 (entre el 22 y el 30 de marzo de 1982, con Jack Lousma y Gordon Fullerton) y finalmente al Columbia 4, (Thomas Mattingly y Sherry Harsfield) con el cual, en junio de 1982, se concluyeron los vuelos de prueba.
Ahora el Shuttle estaba preparado para la primera misión operativa: el Columbia 5. A las 7,19 horas local, de la mañana del 11 de noviembre de 1982, el Shuttle partía hacia su quinto viaje en el espacio, el primero en el cual se conviertiría en esa especie de autobús espacial que los proyectistas habían concebido desde el comienzo.
La nave llevaba en su amplia bodega una carga importante: dos satélites de compañías privadas de telecomunicaciones, la Satellite Business y System Inc. y la Telesat Canadá, que la lanzadera pondría en órbita con un simple sistema de muelles.
El quinto vuelo llevaba a bordo cuatro personas de las cuales dos erann pilotos, Vance Brand, un veterano del espacio que participó en 1975 en el rendez-vous Apolo-Soyuz y a quien se confió el mando, y Robert Overmyer, y dos especialistas, William Lenoir y Joseph Allen, dos astronautas especializados en satélites de telecomunicaciones, capaces de reparar eventuales desperfectos producidos en los satélites después del despegue.
Lenoir y Allen tenían entre sus funciones también una salida al espacio de alrededor de dos horas, durante la cual estarían fuera de la lanzadera espacial, se ejercitarían en el uso de diversos utensilios varios y pondrían a prueba un costosísimo nuevo tipo de traje espacial.
El lanzamiento de los dos satélites se llevó a cabo normalmente: el SBS 3 sde puso en órbita ocho horas después del lanzamiento y, pocas horas más tarde, el Anik 3 canadiense fue tirado desde la bodega del Columbia. Sin embargo, no se puede decir lo mismo en lo relativo a la actividad extravehicular de los dos especialistas, que hasta ese momento permanecieron inactivos porque los dos satélites, afortunadamente, no requirieron su intervención.
Primero la salida espacial fue postergada porque Lenoir padecía el llamado "mal del espacio" y existía el riesgo de comprometer el paseo. Al día siguiente, cuando el astronauta se restableció, fueron los costosísimos trajes de la United Technologies los que causaron problemas. En el traje de Allen no funcionaba un ventilador para la circulación del aire, mientras en la de Lenoir había un defecto en el dispositivo de presurización. La misión de salida debió ser, por tanto, definitivamente suspendida y se dispuso todo para el regreso, que se llevó a cabo con un aterrizaje perfecto en la pista 22 de la base Edwards a las 6,34, hora local, del 16 de noviembre de 1982.
El Columbia 5 realizó un vuelo de 5 días, 2 horas y 17 minutos. El primer vuelo comercial del Columbia, a pesar de las dificultades, se consideró un gran éxito. El transporte de los satélites y su puesta en órbita se demostró factible y a un precio bastante razonable.
? Primer viaje del Columbia
Cuando en octubre de 1977 los astronautas Haise y Fullerton dieron por terminadas la serie de pruebas de vuelo planeando y el Enterprise fue retirado, los científicos de la NASA pensaron que la primera misión orbital del shuttle Columbia podría realizarse en marzo de 1978.
Como estaba programado, a esta seguirian otras misiones orbitales de prueba, necesarias para poner a punto el Columbia hasta el más minimo detalle antes de llegar a la quinta misión, la primera con objetivos operativos. Pero surgieron no pocos problemas técnicos en los motores y en el escudo térmico que hicieron aplazar unos tres años la fecha del primer lanzamiento que, finalmente, fue fijada para el 10 de abril de 1981.
El mando del Columbia había sido confiado a John W. Young, de 50 años, astronauta de San Francisco, auténtico veterano del espacio, después de haber participado en dos misiones Géminis y dos Apolo. Ypung iría acompañado por el piloto Robert C. Crippen, de 43 años, de Texas, un novato del espacio.
Todo estaba preparado para la partida del Columbia. La cuenta atrás había comenzado en el Kennedy Space Center, donde habían acudido decenas de miles de espectadores para asistir al histórico despegue. Aproximadamente 20 minutos antes de la hora cero, los cuatro ordenadores primarios indicaron la presencia de un desperfecto. La cuenta atrás se detuvo y, aunque el problema fue rápidamente diagnosticado y solucionado, se tuvo que posponer la partida dos días.
Finalmente, el 12 de abril de 1981, algunos segundos después de las siete de la mañana locales, el Columbia se alzaba entre dos enormes lenguas de fuego y dejaba la rampa para iniciar su primer viaje orbital. La tierra tembló a su alrededor, sacudida por la potencia de los cohetes, que proporcionaban 3.400.000 kg. de empuje, y el ruido de este auténtico proyectil pudo oirse a muchos kilometros de distancia.
La separación de los dos cohetes booster se produjo con perfecta regularidad y también el gran depósito exterior se separó de la lanzadera después de que el Columbia se hubiera colocado en la órbita circular preestablecida de 241 km.
Durante esta primera misión, el Columbia viajó prácticamente vacío. En su amplia bodega no había ninguna carga especial, sin tener en cuenta los instrumentos para medir los sistemas de protección del vehiculo por las altas temperaturas.
Una vez en órbita, Young y Crippen debieron experimentar por dos veces la maniobrabilidad de las puertas de la bodega y fue precisamente al realizar esta simple operación cuando los astronautas se dieron cuenta de una avería: algunas de las placas de protección térmica que recubren gran parte del Shuttle se habían caido.
Young y Crippen indicaron a Tierra el desperfecto y los técnicos de la NASA examinaron inmediatamente el caso. Después de precisos cálculos, establecieron que, afortunadamente, las láminas que faltaban no estaban colocadas en lugares criticos y que la avería no comprometería la vuelta del Columbia, cuando todo el fuselaje y las alas del shuttle se pusieran candentes a causa del rozamiento con la atmósfera. Estas previsiones se revelaron exactas cuando Young y Crippen comenzaron la maniobra de retorno.
El aterrizaje para esta primera misión debía efectuarse manualmente por los pilotos, pero esto no perjudicó el resultado: a las 10 de la mañana, hora local, el Columbia descendió con sorprendente precisión en la pista 23 del lago salado Rogers de la base Edwards, en California.
? Planeadores impulsados por cohetes
La idea de un planeador impulsado por cohetes es tan antigua como las primeras máquinas voladoras. Los intentos de construir algo similar, incluso con otros fines, se remontan a los años 1920, cuando la moda de los cohetes invadió Europa.
En 1928 Friedrich Stamer logró volar a lo largo de un kilometro en un pequeño planeador impulsado por dos minúsculos cohetes. Un año después Fritz von Opel, el magnate de los coches, voló en un planeador casi igual un kilómetro y medio en las cercanías de Frankfurt. El planeador, impulsado por 16 cohetes a combustible sólido, alcanzó la velocidad de 153 km. horarios y logró permanecer en el aire durante 75 segundos.
A mediados de los años 1930 Werner von Braun, un joven científico alemán destinado a convertirse en uno de los padres de la astronáutica, estudiaba la posibilidad de realizar un planeador con propulsión por cohetes. Los estudios estaban sobre todo dirigidos al desarrollo del motor-cohete para realizar misiles balisticos.
Dos fueron los planeadores que se experimentaron: el Heinkel 176, el primer aeroplano impulsado por cohetes, y la famosa V2. Pero el grupo de científicos que trabajaba con von Braun fue más allá: proyectó un cohete de dos secciones capaz de atravesar el Atlántico. La primera sección fue llamada "A10", la segunda, "A9" y estaba provista de alas. La A9 había sido ideada para llegar a Nueva York llevando en su bodega una mortífera carga de una tonelada de explosivo de alta potencia.
Aunque este cohete transatlántico nunca llegó a ser realidad, el proyecto fue, en la práctica, un primer intento para realizar una aeronave impulsada por cohetes.
Un desarrollo más ambicioso y sofisticado de esta idea fue propuesto en los años 1940 por el ingeniero vienés Eugen Sanger, que proyectó otro bombardero planeador impulsado por cohetes. La aeronave habría debido alcanzar una altura de 161 km. a una velocidad de 6 km/seg., y habría entrado en la atmósfera bajando como un planeador. Gracias al cálculo de un determinado ángulo de planeo, habría logrado recorrer algo así como 15.000 km.
Este estudio, nunca llevado a la práctica, sirvió de inspiración al proyecto de la Air Force denominado "Dyna Soar", más adelante rebautizado "X-20". Se trataba de un planeador con una longitud de 10 m., con pequeñas alas delta y dos alerones gemelos verticales en los extremos de las alas. Puesto en órbita por un transportador "Titan lll", el "X-20" debía volver a entrar en la atmósfera y planear horizontalmente.
A comienzos de los años 60, el proyecto "Dyna Soar" fue abandonado porque la NASA llevó adelante el programa espacial con hombres a bordo. De todos modos la aeronave supersónica "X-20" quedó como el prototipo para los sucesivos experimentos y, en la práctica, es el punto de partida de la idea que llevará a la realización del Space Shuttle y los sucesivos transbordadores espaciales.
Los proyectos preliminares de la lanzadera espacial también sufrieron la influencia de otra vieja propuesta: el avión de pasajeros intercontinental ideado por Aalter Dornberger y Kraft Ehricke. Se trataba de un planeador formado por dos aeroplanos con alas delta. La primera sección, más grande, era impulsada por 5 cohetes; la segunda, que debía albergar a los pasajeros, por 3 cohetes; 130 segundos después del lanzamiento, las secciones se separarían: el cohete auxiliar volvería a tierra, mientras la segunda sección continuaría el viaje a una velocidad de 13.500 km/h. y a una altura de 44 km., para después empezar a planear.
En el transbordador espacial, después de haber despegado como un cohete, la nave se separaba del transportador para seguir su viaje orbitar alrededor de la tierra y retornar planeando sin utilizar motores.
Los tests sobre el prototipo del Shuttle Orbiter Enterprise (la lanzadera fue llamada así en homenaje a los millones de fans de la serie televisiva de ciencia-ficción Star Trek) comenzaron en febrero de 1977 en el Dryden Flight Research Center de la NASA, en la base de Edwards, California. El Enterprise fue colocado en el dorso de un Boeing 747, especialmente modificado para realizar una serie de ensayos de vuelo, primero sin tripulación y después con hombres a bordo.
El primer ensayo de vuelo libre con tripulación fue realizado el 12 de agosto de 1977, cuando los astronautas Fred W. Haise y C. Gordon Fullerton, abandonaron el avión-madre, planearon y aterrizaron sin problemas después de un vuelo iniciado a unos 7.000 metros de altura.
En la imagen: Valentina Tereshkova
? Las Primeras Mujeres Astronautas
El 16 de junio de 1963 es una fecha histórica para la astronáutica y la humanidad: Valentina Tereshkova, de 26 años, ciudadana soviética, se convierte en la primera mujer cosmonauta del mundo. A poco más de dos años de otro histórico vuelo, el de Juri Gagarin que en la mañana del 12 de abril de 1961 abrió al hombre el camino del espacio, los rusos se apuntan otro triunfo en la carrera espacial.
Y este de la Tereshkova es también un record destinado a durar en el tiempo, mucho más que el de su colega Gagarin. Será preciso esperar unos veinte años para que otra mujer vuelva al espacio. Es otra soviética, Svetlana Savitskaja, en agosto de 1982, quien repitió la experiencia de Tereshkova.
Sin embargo, como tiempos y medios han cambiado (los rusos han inaugurado a partir de 1971 el sistema del llamado "tren espacial" y en muchas misiones envían al espacio tripulaciones de tres o más cosmonautas para ocupar las estaciones espaciales), Svetlana Savitskaya en su "Soyuz T-7" no viaja sola como Valentina Tereshkova en la "Vostok 6". junto a ella están el comandante Leonid Popov y el ingeniero de a bordo Alecsandr Serebrov.
Esta presencia masculina hizo correr rios de tinta en los periódicos de todo el mundo. Inmediatamente después del vuelo espacial del terceto ruso, se corrió la voz de que Svetlana, en nombre de la ciencia, habría sido protagonista del primer amor espacial. Los rusos desmintieron repetidas veces un hecho semejante, aunque en realidad con poca convicción.
Por otra parte, de las dos primeras cosmonautas de la histora sabemos bien poco. De Tereshkova se sabe que proviene de una familia modesta, que sedivorció del cosmonauta Adrian Nikolaev, que tiene una hija y que después del histórico vuelo se convirtió en una especie de mito en Rusia. Esto es así hasta el punto que, abandonada la actividad espacial, se dedicó a la política con gran éxito, entrando incluso a formar parte del presidium del Soviet Supremo.
Svetlana Savitskaya era, en cambio, "hija de especialistas". Su padre fue el mariscal del aire Evgeni Savitskja, dos veces héroe de la Unión Soviética por los méritos acumulados durante la segunda guerra mundial; y como "de tal padre tal astilla", Svetlana desde niña jugaba con aviones en lugar de hacerlo con muñecas. Su gran pasión era el paracaidismo, hasta el punto que a los 17 años había ya conquistado tres records mundiales con más de 500 lanzamientos en su haber.
A diferencia de las cosmonautas rusas, de Sally Ride, la primera americana que a bordo de la lanzadera "Challenger" voló en el espacio en junio de 1983, se sabe todo o casi todo. Sally Ride nació en Encino, un suburbio algo burgués de Los Angeles Simpática, de ojos azules y cabello oscuro, 1,63 metros de estatura y 52 kg. de peso. Parecía una niña que llegó por equivocación al aséptico mundo del organismo espacial americano. Pero esto es sólo en apariencia. En realidad, Sally siempre deseó ser astronauta: "Desde que tenía 12 ó 13 años y era la época de las naves Mercury y Géminis" dice. "Y así cuando leí en un periódico de la Universidad (Sally Ride se licenció en Stanford con una tesis en astrofísica) que la NASA buscaba candidatos astronautas para el "shuttle", abandoné todo y corrí a presentarme".
Junto con ella se presentaron, como puede verse en los archivos de la NASA, 8.079 candidatos, de los cuales 1.544 eran mujeres. "Todos", continúa Sally, "me decían que estaba loca y me preguntaban cuáles podían ser mis posibilidades. Sin embargo yo estaba firmemente decidida a lograr mis propósitos".
? El proyecto Mercury en órbita
EI 12 de abril de 1961 los soviéticos lanzaron el primer hombre al espacio. La respuesta americana se produce menos de cuatro semanas más tarde con el primer vuelo del proyecto "Mercury", el programa iniciado con el fin de paliar la ventaja adquirida por los soviéticos en el vuelo espacial humano.
El 5 de mayo de 1961 el comandante Alan B. Shepard, un oficial de la Marina, se convierte en el primer astronauta americano propiamente dicho. Aunque Shepard no estuvo en órbita alrededor de la Tierra, alcanzó con su cápsula la altura de 186 km., una cota más que suficiente para ganarse el "título" de astronauta que, según una valoración de la NASA, corresponde a quien haya superado la altura de 80 km.
Con su "Mercury 3", rebautizada "Freedom 7" y colocada en la cima de un misil Redstone modificado para este propósito, Shepard permaneció en vuelo 15 mintuos y 22 segundos antes de amerizar en el Atlántico: un tiempo relativamente corto, pero suficiente para demostrar que el hombre podía controlar manualmente una astronave en condiciones de ausencia de peso.
El vuelo suborbital de Shepard fue repetido el 21 de julio de 1961 por su colega Virgil Grissom, un mayor de la aviación que con la cápsula "Liberty Bell 7" alcanzó la altura de 190 km.
Para llegar al primer vuelo orbital del proyecto Mercury fue preciso esperar hasta el año siguiente cuando, el 20 de febrero de 1962, los EE.UU. pusieron su primer astronauta en órbita. La astronave era la "Mercury 6", colocada sobre un misil Atlas, adecuadamente modificado.
El primer americano en volar en órbita fue el teniente coronel de los Marines, John Glenn. Glenn, con la cápsula "Friendship 7", permaneció en órbita cuatro horas cincuenta y cinco minituos, completando 3 órbitas alrededor de la Tierra antes de descender sin problemas y alcanzar el objetivo de la misión: poner a prueba las bondades de la cápsula "Mercury", como astronave orbital.
Como había sucedido con Shepard, el vuelo orbital de Glenn es repetido el 24 de mayo de 1962 por su colega Scott Carpenter, que con la cápsula "Aurora 7" realizó una misión prácticamente idéntica.
El 11 de agosto de 1962 los soviéticos volvieron al espacio con la "Vostok 3" pilotada por el mayor Andrian Nikolaev, quien al día siguiente fue alcanzado en órbita por el coronel Pavel Popovic a bordo de la "Vostok 4". Las dos astronaves pasaron a una distancia de 6 km. una de otra. El "rendez-vous" no fue posible porque las "Vostok" (como por otra parte también las "Mercury") no tenía motores a cohete y el sistema de control necesario para la reunión orbital. Sin embargo la empresa de los soviéticos tuvo pleno éxito: Nikolaev realizó 64 órbitas y Popovic 48, lo que, naturalmente, impulsó a los americanos a proseguir con gran ímpetu el programa "Mercury".
El 3 de octubre de 1962, el comandante de la Marina, Walter M. Schirra fue puesto en órbita con la "Mercury-Atlas 8". Su misión tenía la finalidad de demostrar que el hombre y la cápsula "Mercury" podía trabajar juntos por un período más largo que el totalizado en las empresas precedentes. Schirra lo logró permaneciendo en el espacio 9 horas y 13 minutos, y realizando 6 vueltas alrededor de la Tierra. Bien poco en comparación a las 64 órbitas de Nikolaev, una diferencia en parte cubierta con la última misión del proyecto, la "Mercury 9" cuando, el 15 de mayo de 1963, el mayor Gordon Cooper realizó 22 órbitas permaneciendo en el espacio treinta y cuatro horas y veinte minutos.
La batalla por la supremacía en el espacio apenas había comenzado y sólo seis años después, con el primer descenso americano en la Luna, puede decirse que concluyó a favor de los EE.UU. Al menos, de momento...
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