 Antes que nada: murío mi otra historia, es que no tenia sentido y fue una idea no concretada. DISFRUTEN y cada vez que pueda subiré capitulo.
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Y entonces sucede algo, conocen a alguien con cierto aspecto o con cierta sonrisa. Puede que eso sea enamorarse, encontrar a alguien que hace sentirte un poco menos solo. . .
Capítulo Número 1
El automóvil tomaba velocidad poco a poco en la carretera nacional nº 15 con destino a Las Vegas. No era un viaje muy largo desde San Diego pero tomaba su tiempo, seis horas exactamente. Junto a mis amigas nos íbamos de las cálidas aguas de las playas de nuestro hogar a la fascinante cuidad que no duerme, llena de casinos y gente predispuesta a perder su dinero. Éramos cinco: Lana, una persona positiva y alegre, Cármen, una mexicana con mucho humor, Lizzie, mi amiga de toda mi vida, Jennise, la “administradora” de nuestros gastos y yo, Maria, originalmente Argentina. Nuestro viaje era un “escape” o mejor dicho mi despedida de soltera. Nos íbamos por diez días al estado de Nevada, habíamos planificado con detalle cada cosa para tener la mejor despedida. Nos estableceríamos en el hotel The Palms y los gatos los dividiríamos entre las cinco.
Yo era una persona común, no tenía nada en especial. Era jefa de guardia en un hospital corriente de San Diego y estaba por casarme, en junio sería la boda. Nicholas Gun sería “el afortunado”, si así se lo podría denominar. Era un excelente arquitecto, uno de los mejores de la zona y lo amaba. Cada centímetro de su piel, cada mirada, cada gesto me enamoraba de él más y más. Ambos teníamos 30 años, y 6 años de convivencia, por lo tanto decidimos que ya era el momento para conciliar nuestra relación. Nos habíamos conocido durante la universidad, en un bar mientras mirábamos fútbol americano, algo muy simple, pero el mejor momento de mi vida, hasta ahora.
Mi despedida de soltera, por lo visto era especial, pero así me gustaba, como lo planificaron mis amigas, una idea original y una oportunidad perfecta para gastar nuestros ahorros.
La verdad que el calor de la carretera era agobiante y decidimos parar en una gasolinera en Barstow, para refrescarnos un poco y cargar combustible. Lo primero que hicimos al bajar es arrasar con la tienda de comidas. Comenzamos a tomar golosinas y alimentos mientras Jenni pagaba todo. Luego de avisarles a las chicas decidí ir al baño. A los cinco minutos estaba buscando con desesperación a mis amigas, las perras se habían marchado sin mí. Llamé constantemente al celular de cada una pero obviamente ninguna respondió.
-¡Dios!, las odio.- maldije en voz lo suficientemente audible.
-¿A quienes?- preguntó un hombre que salía de la tienda y se sentaba a mi lado.
-No, no es nada- respondí avergonzada
-¿Quieres uno?- dijo ofreciéndome un cigarro. Negué con la cabeza rotundamente.-Bueno, por si no lo sabías, soy una persona normal y si no me aceptas el cigarrillo, por lo menos dime que te pasa. –
- Perdón, es solo que mis amigas se hacen las graciosas y me abandonaron dejándome sola- contesté apenada riendo.
-Ah, eso es normal, me suele pasar- comentó entre risas.
-Por cierto, soy Maria- contesté con cortesía
-Ah, si, yo soy Billie Joe- dijo exhalando el humo de su cigarro.
-Que nombre peculiar, Billie Joe-
-Si lo sé-. De repente empecé a escuchar gritos y silbidos y sin dudarlo vi a mis amigas muriendo de risa, y haciéndome poner roja.
-Por lo visto esas son tus amigas- dijo Billie Joe sonriendo.
-Si, por suerte, esas locas son mis amigas. -comenté
-¡Vamos Billie!- se escuchó un grito de una camioneta negra con vidrios polarizados que no permitían ver su interior.
-Bueno debemos irnos. Un gusto en conocerte María-dijo extendiéndome la mano.
-Un gusto Billie Joe- le correspondí y lo vi alejarse. Me di media vuelta y oí que me llamaban.
-María, Billie. –
-¿Eh?- pregunté confundida.
-Dime Billie- contestó sonriendo subiendo a la camioneta. Le devolví el gesto y subí al autmovil porsche descapotable.
Y obviamente al instante estaban haciéndome burlas con respecto a Billie.
El viaje continuo siendo caluroso pero con mis amigas ese detalle no tenía importancia. Alrededor de las 3 de la tarde, logramos llegar a Las Vegas y válgame Dios, que cuidad tan escandalosa y deslumbrante. Recorrimos lentamente el boulevard “Strip”, totalmente fascinadas por la cantidad de casinos, carteles enormes y luminosos y los numerosos hoteles y publicidades.
 ok, esta vez es enserio. jaja
PROMETO VOLVER ANTES DE LO ESPERADO ?)
QUE DIOS ME PERDONE POR SUBIR ESTA MIERDA CORTA, IGUAL SE LO DEDICO A LOVE_MY_STORIES POR SUS INSISTENCIAS.
Capítulo cuatro
- Eres de lo peor – me dijo riendo junto a mí y dándome un golpecito en el brazo que yacía en la mesa. Tomé un sorbo de café.
- Billie, tienes espuma allí – dijo tomando una servilleta y limpiándome la comisura de los labios. Poco a poco nos fuimos acercando hasta que llegó el mesero con la cuenta. Summer la pagó, insistiéndome que era lo que le debía.
¿Acaso ustedes entienden que estuve cerca de besar sus labios? ¿tienen la menor idea de lo trascendental que es eso para mí? ¡Dios! Si es que hay alguno, ¡Qué mujer!.
- ¿Quieres Billie?- preguntó ella.
- ¿Cómo?
- Mira yo ahora me tengo que ir a ver a mi abuela, nos vemos
- Espera un segundo- le dije.- te acompaño
- OK – dijo un tanto tímida. Caminamos unas tres cuadras hasta llegar a una casa de aspecto antiguo pero acogedor. Sacó unas llaves de una forma extraña y me hizo pasar. Allí se encontraba una anciana que lucía agradable y era de pequeño tamaño
- Buenas tardes – saludé amablemente
- ¡Hola! Summer porque no me dijiste que tendríamos una visita – dijo acomodando los almohadones del sillón bordó. – Siéntate y ponte cómodo. Traeré café –
- ¡Oh! No hace falta
- ¡No digas tonterías!- exclamó. Summer sonrió y nos sentamos uno al lado del otro en aquél sillón. Ella me explicó que vivía con su abuela, ya que su madre había fallecido por diabetes y su padre había desaparecido.
- Bueno. . . aquí traigo 3 cafés espumoso y calentitos, especiales para este frío. – Nos dio una taza a cada uno, la cual agradecí caballeroso.
- Delicioso – susurré.
- ¡Oh! Me olvidé – fue en un abrir y cerrar de ojos a la cocina y volvió con unas galletas de miel. Estaban exquisitas
- Y dime. . . – dijo tratando de recordar mi nombre
- Billie Joe.
- Si, si Billie Joe. Eres uno de los primeros chicos que Summer trae a casa. ¿Hace cuanto que estan de novios? – preguntó con una sonrisa. Summer le dio un codazo y le susurró – no somos novios abuela, él es mi amigo.
- – Ojala fueramos novios- pensé.
- Bueno igualmente pareciese que hacen una linda pareja, es una lástima. – dijo con una pequeña sonrisa.
Después de un entretenida charla me fui
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THE JUDGE´S DAUGHTER
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 Disculpen la irregularidad que hay y que habrá en los posteos. Y tuve que reformar el capítulo tercero, me di cuenta que escribí lo primero que se me vino a la mente y ni siquiera planeé ni verifiqué nada. Lo siento.
Laro. (/agirlcanrock)-.
Capítulo tres .
Manejé hasta mi antigua casa (sí, ahora era solamente de Adrienne). Estacioné el auto en la puerta.
- Papá, papá – gritaba Jake desde la ventana de su cuarteen la planta alta Yo le sonreí ampliamente, los extrañaba tanto durante la semana. Joey me abrió la puerta.
- Hola papá – dijo serio. Desde mi divorcio se comportaba de un modo duro contra mí, sabía que yo era el responsable de que mi relación con su mamá terminara y eso le dolía mucho.
- Hola hijo- dije dándole un beso en la cabeza.- ¿cómo esta todo por aquí?
- Como siempre y ¿vos con tus amigas?- dijo con una mirada fría.
- Papá- dijo Jake saltando a mis brazos, justo salvándome de la situación con Joey. Jake, hacía caso omiso a mis relaciones con “mis amigas”, como yo las llamaba. Pero Joey no, sabía perfectamente de mis amoríos, no sabría decir si Adrienne le decía algo o qué. En ese momento entró ella, Addie, la mujer que aún me sacaba el aliento.
- Hola Billie Joe- conmigo siempre era muy formal
- Hola Addie, luces de maravillas hoy.
- Como siempre. – dijo con total desinterés.
- Bueno. . . ¿Chicos que quieren hacer hoy?- pregunté para poder irme y librarme de esa situación tan incómodo, pero a la vez quería quedarme para poder seguir mirando a Addie con esa remera musculosa que le acentuaba el busto.
- ¿Podemos ir al cine?- preguntó Jake.
- Por supuesto, ¿Joey estas de acuerdo?
- Sí, papá –dijo con un poco de entusiasmo.
Me despedí de Addie y nos fuimos al más cine más cercano. Sacamos unas entradas para una película que Joey quería ver, creo que se llamaba Ghost Rider, o algo así. Las luces se apagaron lentamente y Jake tomó mi mano, le asustaba todavía la oscuridad, y más en el cine, decía que tenía miedo que un hombre con una máscara lo matara. Era pequeño todavía. Pero cada fin de semana lo veía más alto y a Joey mucho más apuesto. Pensar que en unos pocos años le comenzará a gustar las chicas y los besos. Eso me hacía pensar que yo me ponía más viejo, y la verdad me atemorizaba. La película termino y eran las 17:30. Decidimos ir a caminar por el parque, había un show de magia en el cual pasó Jake para asistir al mago. Luego comimos algo en un puesto de Mc Donald´s, a los chicos les fascinaba la comida de allí y claro ¿A cuál chico no le gusta?. Alrededor de las 18:30 dejé a los chicos en casa de Adrienne y volví al departamento. Al llegar me encontré con Jane y dos enormes bolsos.
- Hola osi. . . Billie Joe – dijo tímida
- Hola Jane, ¿Cómo has estado? Pregunté
- Digamos que extrañándote pero sabes que papá. . .
- Sí lo sé y no me importa. – dije sensualmente. Le rodeé su cintura con mis manos, soltó los bolsos que cayeron al suelo y nos besamos fogosamente. – Solo te quiero para mí.
Eso es lo que me gustaba de Jane, era tan pero tan dócil. Y sí, recién acabábamos de tener sexo. Me encontraba fumando un cigarro a oscuras pensativo. Era increíble pero estaba con tantas ansias de ver a Summer, no sé por qué. Tenía una mujer bellísima a mi lado pero ni siquiera le prestaba mi mirada. Los días pasaban lentamente y yo no tenía idea del paradero de ella. No sé que me atraía de una mujer así, pero me tenía en cautiverio con sus ojos. Jane decía que no le prestaba atención, y que le dolía. ¿Pero que podía decirle yo? Si era así.
Lunes por la mañana, fui a la cafetería con las pocas esperanzas de encontrarla y allí estaba ella, en la mesa de la esquina, sentada sola revolviendo su café con una cuchara. Comencé a acercarme, tratando de controlarme y de repente aparece él y se sienta con ella. ¿Qué mierda. . .?. Con mucha disimulación, tomé un diario del mostrador y me senté en una mesa oblicua a la de ellos. Ordené un café espumoso y observé con atención cada movimiento de ellos. El hombre era alto y rubio, parecía tener los ojos tan verdes como yo. Él noto que yo los miraba, me lo decían esas esmeraldas que tenía como ojos.
Luego de 15 minutos me pedí otro café, y ellos seguían hablando. De repente y casi sin darme cuenta el hombre se levanta, la mira de una manera amenazante y se marcha del lugar. Luego de unos 2 minutos en el que me asesoré que se fuera me acerqué a Summer y me senté al frente de ella. Tenía los ojos empapados en lágrimas. La mire con cierta ternura.
- Hola – dije sonriéndole. Busqué un pequeño pañuelo celeste que tenía en uno de mis bolsillos – Toma – le dije amablemente.
- Billie Joe. – dijo con una sonrisa triste. – Gracias. Se limpio las lágrimas y quedo cabizbaja
- Y bien. . . ¿Me vas a contar que pasó?.
- ¿Por qué debería hacerlo?
- Por que te encuentras mal y sería mejor que le contases a alguien que es lo que pasó. – Lo pensó unos segundos.
 Ausencia de posteo, mejor dicho de capítulo :)
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