En el Manchester, el Apache se consolidó como una de las figuras del fútbol mundial, pero su corazón siempre será azul y oro: "Como mucho quiero estar 4 ó 5 años más acá y después volver a Boca", avisó. Además, aseguró que está jugando al 80 por ciento de sus posibilidades: "El cuerpo me está pidiendo descanso, hace dos años que no tengo vacaciones".
"Mi carrera ya sé dónde la voy a terminar: en Boca, ni hablar", aseguró hoy Carlos Tevez con su habitual frescura. "Como mucho quiero jugar 4 ó 5 años más en Europa, me encantaría que sea en el Manchester United, y después volverme a la Argentina", agregó el delantero.
En una charla distendida con Vamos con Niembro, por Radio Del Plata, Tevez dio a conocer su deseo de volver a conseguir un título en Boca, el club de sus amores. "No me imagino retirarme sin ganar un campeonato más", afirmó. Y señaló que algún día también le gustaría regresar al Corinthians: "Es un deseo muy grande que tengo, porque la gente siempre me ha tratado muy bien".
Sobre su gran presente en el fútbol inglés, Carlitos señaló: "Estoy jugando al 70 u 80 por ciento de lo que puedo dar. Me está costando mucho recuperarme, termino los partidos muy cansado los partidos. Los últimos 25 minutos me muero, me caigo. Yo siempre juego al máximo, pero es muy difícil mantener ese ritmo. Después de la Copa América no tuve descanso", dijo.
Ese no es un tema menor para el ex Boca, Corinthians y West Ham, a tal punto que todavía no puede asegurar su presencia en el partido de junio contra Brasil, por las Eliminatorias. "Está difícil el tema, porque el cuerpo me está pidiendo que descanse un poco. Hace dos años que no tengo vacaciones. Quiero estar 20 días tranquilo con mi familia, sin pensar en nada", expresó. ¿Le va a pedir descanso a Alfio Basile? "No lo sé todavía, quiero ver cómo llego a fines de mayo, que es cuando termina la temporada acá".
Además, el Apache definió a su compañero de ataque Wayne Rooney como "un fenómeno y gran persona". Aunque el jugador que más lo sorprendió fue el volante Paul Scholes: "Es una cosa increíble, yo lo veo día a día y tiene una calidad y una personalidad tremenda. Es el motor del equipo".
Tevez se emociona cada vez que los hinchas del Manchester le cantan "argentino, argentino" y se enorgullece por estar "en uno de los mejores clubes del mundo". Aunque tiene bien en claro que su corazón seguirá siendo por siempre azul y oro.
Todo Boca festeja la vuelta de Román: con su botín derecho será clave en las pelotas paradas, como lo sufrió River.
Ese botín derecho de Juan Román Riquelme es, sin dudas, la principal arma que tiene el ejército xeneize comandado por Carlos Ischia para las duras batallas que deberá afrontar en este 2008. Auténtico especialista en pegarle al balón, además de otras virtudes ya conocidas y también exhibidas ante River (como poner la pausa en el momento más caliente), el 10 se hizo notar por obligar a Carrizo a revolcarse varias veces. Fueron 12 remates, entre tiros libres y córners, los que probó Romy en el primer superclásico del año. Si bien no la metió, estuvo cerca varias veces y una de esas jugadas terminó en el gol de Palermo.
Romy buscó el arco permanentemente. Vivo para darse cuenta de que Carrizo ataja un paso adelantado y que River sorpresivamente no pone un jugador en el primer palo frente a un especialista como él, Román intentó en cuatro ocasiones convertir un gol olímpico (todas en el primer tiempo). Y de no haber sido por las voladas del arquero, sin dudas lo habría conseguido.
Pero no sólo fue peligroso en sus disparos hacia el arco. En un córner casi al final del partido, buscó a Palermo, quien hizo temblar el travesaño con su cabezazo. Parado de una forma particular frente a la pelota (al estilo pateador de rugby), con las piernas chuecas y concentrado al máximo en la pelota y en el destino, Román mejoró aún más la pegada desde su regreso al club. ¿Algún secreto? Sí. Pedirle a Adidas que el botín derecho sea medio punto menos que el izquierdo y cortarle la lengüeta, ambas cosas para tener mucha mayor sensibilidad a la hora de pegarle al balón.
"Las pelotas quietas fueron determinantes. Sabemos la ventaja que nos da tener a Román", dijo Ischia. Dueño absoluto de las pelotas paradas, hasta frenó el cambio de Gracián por él, ya en el minuto final, porque había un tiro libre que se encargó de ejecutar directo al arco.
Volvió Román y Boca festeja. Qué pegada.
Arrancó en la cancha con Román en la batuta y ayer siguió en la playa con el Loco y Cía. Boca gozó a full el gran triunfo.
El "vaaaaamos, carajo" que soltó antes de perderse en la intimidad del vestuario donde siguieron los festejos todavía resuena en los oídos de todos. Esa sonrisa gigante made in Román aún recorre los canales de televisión. Esas camisetas volando hacia la popular Sur y la platea baja cubierta son instantáneas de la locura boquense. Su abanderado, JR Riquelme, muestra el camino de cómo hay que festejar triunfos superclásicos. Hombre de pocas palabras y todavía menos gestos mediáticos, el que volvió para quedarse, así enamora con el mensaje. Y lo siguen todos. Cuando la noche se transforma en madrugada. Y cuando el día ya es domingo. En la playa, por ejemplo& En el B-12 donde Palermo ya juega de local. Casi tanto como Pablo Ledesma. O un amigazo del Loco, Pablo Migliore. Y Gracián. Y, claro, también la maroma de hinchas de Boca que transforma el descanso post triunfo en un Gran Hermano playero con los ídolos del campeón de América.
Todo partido, y en especial todo superclásico, tiene muchas historias por contar. La de Román, por caso. Ese "vamos carajo", algo inusual en un tipo que rara vez muestra emociones, tiene un trasfondo. En la intimidad, durante la semana, el enganche fue levantando temperatura. Hasta arriesgaba un 3-0 entre sus íntimos. Encima Ariel Ortega tiró su frase motivadora del otro lado: "Los vamos a pasar por encima". Esto, más el hecho de que no estará en el segundo choque en Mendoza, porque se va con la selección Sub 23 a Los Angeles, armó el combo perfecto para que fuera una noche especial. Si hasta paró el cambio sobre la hora, el de Gracián por él que había ordenado Ischia, para disfrutar la fiesta en cancha hasta el último minuto y bañarse con la ovación que le cayó desde los tres costados. ¿Por qué se quedó hasta el final? Seguramente por todo eso que se vio después: los abrazos con sus compañeros, la idea de regalarle la camiseta a los hinchas, el festejo loco ante las cámaras de la televisión...
Después, a la salida del vestuario, tiró sus últimos conceptos de la noche: "La gente se fue feliz y nosotros estamos para eso, para darle alegría a los hinchas de Boca. Y nos sentimos bien porque anduvimos mejor que en el partido con San Lorenzo. Pero tampoco nos tenemos que volver locos, no conseguimos nada todavía. Hay que estar bien para el debut en el torneo y la Copa".
Con Riquelme ya lejos del ruido, varios jugadores y el DT de Boca eligieron la playa para tomarse el día libre con premio. Sí, Ischia les dio 24 horas más, recién deberán volver mañana a las prácticas. Y la mayoría coincidió en el Balneario 12. Por un lado, en el pasillo 10 y desde temprano, el entrenador. Habitué de todos los veranos de Punta Mogotes, el Pelado pasó el día con su familia a pleno. Semicamuflado en su gorrito piluso, le dio al mate y a las cartas. Y, obvio, firmó muchísimos autógrafos. No tantos como Palermo, claro...
El goleador pisó la costa alrededor de las 15. Ya estaba Ledesma desde la mañana, acompañado por sus hermanos. Y al mismo tiempo que el Loco llegó Migliore con un banda de amigos. Lo mismo que Gracián. Los jugadores almorzaron en el VIP del lugar. El goleador comió unos tallarines con pollo, jamón y crema y tomó un Gatorade de manzana. Migliore, para cuidar la línea, le entró a una milanesa a caballo (huevo frito y papas fritas arriba) y gaseosa y Ledesma un sándwich de lomito con agua.
Cuando se decidieron a bajar para tomar un poco de sol, justo cuando asomaron unos rayos en la tarde nublada de Mar del Plata, llegó el descontrol. Fundamentalmente con Palermo. Pasó por el vestuario y, cuando intentó asomarse a la playa, la puerta estaba prácticamente bloqueada por los turistas, hinchas y curiosos ávidos de fotos vía celular y autógrafos. Con una gorra de Boca fue sorteando obstáculos hasta llegar a la carpa 879, dos pasillos más allá de Ischia. Como cuando los equipos salen a la cancha y decenas de reporteros gráficos forman fila para fotografiarlos, los hinchas le hicieron sombra durante un buen rato. Y eso que eran todos turistas del B-12. Porque más allá de las sogas, donde comienza la playa pública, unas 300 personas morían por ver el torso desnudo del Loco.
A medida que la calma fue llegando, la tarde se inundó con cantos en referencia a River. Sonaban en las inmediaciones de la carpa de Migliore& Se sabe, el muchacho es fanático de Boca. Por carácter transitivo, muchos de sus amigos mostraron amar los mismos colores. Sí, la fiesta se armó el sábado a la noche. Pero ayer a los muchachos todavía les quedaba cotillón para tirar en las playas marplatenses...
 Hermoso como sieeeeeeeempre Neri ♥
Les aclaro a todooooooos qe soy una chiqa, obviamente sino no le voy a decir hermoso a Neri. :\
Ischia se mostró muy distendido en el Balneario 12 de Mogotes tras el triunfo de anoche en el primer Superclásico de 2008. Pasó el domingo en familia con mate y juegos de cartas. Como premio también les dio el lunes libre a sus jugadores.
El entrenador de Boca, Carlos Ischia, Martín Palermo y varios jugadores más festejaron la victoria de ayer ante River en el Balneario 12, de Punta Mogotes, en la ciudad de Mar del Plata.
Aprovechando el domingo libre, Ischia no fue menos que sus dirigidos y pasó todo el domingo en la playa en familia. "Hay que tomar esto con tranquilidad y disfrutar de la familia, que es lo más lindo", dijo Ischia.
Ischia prácticamente no salió del pasillo donde se encuentra la carpa que todos los años utiliza. Disfrutó de la victoria en el Superclásico jugando a la cartas, tomando mate y distendiéndose un poco de todo lo que atrae ser el técnico de Boca.
Pero el técnico no fue el único en disfrutar del día de playa, disfrutar a medias porque el día nublado y ventoso no acompañó a los turistas, sino que también hubo varios jugadores. El más buscado por todos fue Martín Palermo, pero también firmó cientos de autógrafos y se sacó decenas de fotos el arquero Pablo Migliore, mientras que más relegado, pero también requerido, se lo pudo observar a Leandro Gracián.
"Palermo, Palermo", fueron los gritos de los chicos en cuanto divisaron la presencia del autor del segundo gol de Boca, en el clásico de ayer ante River. Palermo atendió siempre de buen ánimo los pedidos de los hinchas, soportando situaciones insólitas, como sacarse diez veces una foto con una misma familia.
Es probable que mañana los mismos protagonistas disfruten del balneario del fútbol, teniendo en cuenta que Ischia les dio a todos un día más de descanso, como premio por haberse quedado con el primer Superclásico del año.
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