 (Tormenco y tortuga en el salar, 1950)
El día del intercambio fue cuando la tortuga se convirtió en flamtuga y el flamenco en tormenco..
 (Flamenco en Chiloé, 1977)
Del tormenco cuando era flamenco no hay mucho que contar.. ese llevaba una buena vida, en lindos lugares donde abundaba el camarón ;) aunque en realidad fue el intercambio lo que lo hizo extraordinario..
 (La tortuga y mueganito en el desierto de Atocum, 1935)
Verán, cuando la flamtuga era tortuga, era toda una temeraria, exploraba el mundo, escalaba montañas y nadaba en lagos salvajes, caminó desde real de catorce hasta tierras andinas, y ahí fue, en uno de esos pueblos de Carpué donde conoció a mueganito.. eso le cambió la vida: se hicieron amigos, jugaban todos los días y se tiraban a tomar el sol, conversaban de todo y por las noches se fumaban un cigarro en memoria del día en que se conocieron. Sin embargo todo fue cambiando, la tortuga no sólo se fue enamorando de él sino que él era cada vez más indiferente hacia ella.. y así fue como lo perdió (no a él, sino a ese pedacito de corazón que se cae cuando alguien lo parte), y así fue también, como siguió su camino hasta encontrarse con el flamenco y los otros..
 (La flamtuga y El tren, 1992)
Por suerte para El tren, su amiga la flamtuga lo acompaña desde entonces y le cuenta historias fantásticas cuando se siente mal..
(Yo creo que así debe ser el cáncer, un lento y doloroso desprendimiento del cuerpo, una lenta oxidación) y bueno, El tren muere lentamente, como mueren los trenes, como te mata el cáncer, mientras la flamtuga se esconde de lo que perdió..
 (Cementerio de trenes de la ciudad de Tuyip, 2005)
Nadie supo con certeza qué fue lo que le pasó a la princesa y a toda esa gente que estuvo encerrada por dos horas con las gallinas locas, aunque existe cierta evidencia que nos hace imaginarlo (ya se los mostraré cuando venga más al caso). Lo cierto es que jamás se explicaron porqué los pajaritos se enajenaron de tal manera y el capitán de Ferrofu, para dar algún consuelo, tuvo que admitir que el problema fue que las ventanas de El tren estuviesen selladas. Construyeron así otros trenes, una autopista y un aeropuerto y desde ese entonces El tren vive en el cementerio, y digo -vive- por que los que lo pusieron ahí no sabían que apenas hace veinte años que comenzó a morir...
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