
Cristián Warnken
Llora por ti tu jardín, que siempre insistías en llamar "mi jardín".
Llora el intruso gato blanco y negro, que merodeaba por las tardes
y que tú llamabas mi gato amigo. Llora el cerro Manquehue, que veías
desde la ventana de tu pieza. Llora la plaza de Almirante Acevedo,
alrededor de la cual corrías una y otra vez, como un Forrest Gump
de tres años. Lloran los resbalines que te vieron crecer en temeridad
y por los que te lanzabas con gozo. Llora la montaña del camino de
La Pirámide, destrozada por la construcción de autopistas y a la que d
ecías "pobre montaña". Llora tu nana, a la que llamabas "mi reina",
"mi Karencita hermosa", piropero precoz.
Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando
caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua
de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar,
el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo
llora por ti, y mana en nuestras lágrimas.
Lloran por ti Whinnie the Poo y Tigret y Christopher Robbin, y todos sus amigos,
porque en sus libros de aventuras te sentías en familia. Tú eras como Whinnie the Poo,
tierno, goloso, amical. Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente
botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las
esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día
antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel
sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa
misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de
"Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte.
Llora la escalera de madera de nuestra casa, que bajaste todas las mañanas de tus
días. Llora el espejo del baño hacia el cual te empinabas para mirarte, como si fuera
extraño tu propio rostro, oh, hermoso, demasiado hermoso para durar aquí, al otro
lado del reflejo. Llora la canción "Cangrejito" del grupo Zapallo, que bailaste tantas
veces y querías volver a escuchar, pero que se perdió en algun rincón de nuestro bello
desorden. Llorará la lluvia en invierno cuando no te encuentre debajo del panel de vidrio,
mirándola gota a gota. Lloran los caballos del Club de Polo que siempre venías a espiar.
Lloran los cuadros de Santos Guerra que cuelgan de nuestras murallas, y el pueblo de
cuento y sus personajes a los que saludábamos como si fueran reales, el hombre del
paraguas verde, tus amigos al otro lado del sueño. Llora la playa de Wailandia, donde
corrimos mojándonos los pies con las olas, qué fiesta, qué gritos, qué risa. Lloran las
gaviotas que pasaban por ahí, llora el restaurant Caleuche, donde fuimos a ver la puesta
de sol con Angélica y Laura, llora el rayo verde que nunca se hizo ver. Llora el Estadio
Santa Rosa de Las Condes, donde apenas empezabas a ir a clases de fútbol, estadio
que desaparecerá, como desaparece todo y todos, porque somos un duelo sin fin.
Llora el Parque Forestal donde naciste, llora la calle Ismael Valdés Vergara. Lloran los
taxis en los que te gustaba que te llevara en las mañanas a tu jardín. Lloran los tres
cojines que tú mismo instalabas obsesivo, hasta que quedaran perfectos (y tu decías "perfecto"),
adonde posabas tu cabecita llena de rulos para tomarte tu mamadera. Todos lloran,
también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada!
Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros,
ya sin lágrimas.
Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír,
mientras todos lloran sin consuelo?
¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?

El actor Heath Ledger fue hallado muerto el martes en una residencia del centro de Manhattan, tal vez a consecuencia del consumo de drogas, indicó la policía. Tenía 28 años.
Paul Browne, portavoz del departamento de policía neoyorquino, dijo que Ledger tenía una cita para recibir un masaje en el apartamento de Manhattan que se cree era su casa. El ama de llaves que acudió para avisarle a Ledger que la masajista había llegado lo encontró muerto a las 3:26 de la tarde.
Una multitud de paparazzi y curiosos comenzó a reunirse el martes por la noche frente al edificio en una cuadra habitada por personas de clase alta en el barrio SoHo, donde varios policías vigilaban la entrada.
El actor de origen australiano fue nominado al Oscar por su papel en la cinta "Brokeback Mountain" (El secreto de la montaña) donde conoció a su esposa, la actriz Michelle Williams, en el 2005.
Ledger y Williams vivían en Brooklyn y procrearon una hija, Matilda, pero se separaron el año pasado.
Ledger iba a participar como el Guasón este año en "The Dark Knight", una secuela de la cinta "Batman Begins" del 2005.
Desempeñó el papel del hijo suicida de Billy Bob Thornton en "Monsters Ball" y tuvo papeles protagónicos en "A Knight"s Tale" y "The Patriot".
Ledger creció en Perth y a los 10 años comenzó a actuar en obras de teatro de aficionados. A los 16 se mudó a Sydney con el objetivo de convertirse en actor profesional, y rápidamente obtuvo papeles como invitado en la televisión australiana y en películas para este medio.
Después de participar en varias películas independientes y de tener un papel protagónico en la serie "Roar" de Fox TV, que estuvo poco tiempo en el aire, se mudó a Los Angeles y fue coprotagonista en la cinta "10 Things I Hate About You", una comedia sobre adolescentes basada en "La fierecilla domada" de Shakespeare.
Ledger recibió ofertas para otras películas de adolescentes, pero las rechazó y prefirió permanecer inactivo antes que actuar en proyectos que le desagradaban.
mi actor favorito ha muerto.
RIP
=(

Es que la muerte está tan segura de vencer
que nos da toda una vida de ventaja.
Tu empresa líder funciona bien en el caos
inventando analgésicos para poder seguir,
cuando el mundo no tiene respuestas
o se vuelve incomprensible,
yo sigo acá, insoportablemente vivo!
Si del principio hubiera aprendido a ser un animal
hoy tendría un instinto noble a cambio de esta pena
y si la ruta me va dejando
será que un buscador nunca llegará a destino.
Cuando el mundo no tiene respuesta
o se vuelve incomprensible,
recuerda que un guerrero toma todo como un desafío!
Cuándo vendrán los días de sol
y no tener más esa nube en el cielo
Cuándo vendrán las noches de estrellas
y no tener más en mi casa ese techo
Cuando vendrá la canción primitiva
y no tener más sobre mi corazón una cabeza.