Mujeres (Bukowski)
Me gustan los colores
de sus ropas,
su manera de andar,
la crueldad de algunos rostros
de vez en cuando
la belleza casi pura de una cara
total y encantadoramente femenina.
Están por encima de nosotros
planean mejor y se organizan mejor.
Mientras los hombres ven televisión
toman cervezas y juegan al béisbol,
ellas, las mujeres,
piensan en nosotros, concentrándose,
estudiando, decidiendo, si aceptarnos,
descartarnos, cambiarnos, matarnos o
simplemente abandonarnos.
Al final no importa
ya que hicieran lo que hicieran
acabamos locos y solos.
 En la calle los perros están ladrando
y el día se oscurece
a medida que cae la noche
los perros perderán su ladrido
y la noche silenciosa se quebrará
por los sonidos interiores de mi mente
porque tengo demasiadas mañanas
y más de mil millas detrás.
Es una sensación frustrante
que no es buena para nadie
cuando todo lo que estoy diciendo
lo puedes decir tan bien como yo,
tú estás acertado desde tu punto de vista
y yo estoy acertado desde el mío
pero nos separan demasiadas mañanas
y más de mil millas.
......................................Bob Dylan
 La silenciosa y perdida inercia.
Sin carga sobre mi espalda.
Sin determinación, sin juicio.
Sin oportunidad de mirar atrás.
No interesa lo que hay en frente.
Es el momento para que golpee fuerte.
Sin establecer mi posición.
Sin señal de retardo.
Es la vida acelerada.
No hay nada que pueda hacer.
Vida acelerada.
Absórbelo y prosigue.
Vida acelerada.
Aprendo a medida que avanzo.
Podrías llamarlo descuidado,
pero esta vida acelerada
es lo único que he conocido.
Como una delgada pluma
desafiando la gravedad.
O un canto rodado
en el medio de la corriente,
propulsado por una fuerza fantasma,
que nunca muestra su cara.
http://www.youtube.com/watch?v=CdWj5TD-_Ss
 La explosión del consumo en el mundo actual mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales. Como dice un viejo proverbio turco, quien bebe a cuenta, se emborracha el doble.
La parranda aturde y nubla la mirada; esta gran borrachera universal parece no tener límites en el tiempo ni en el espacio. Pero la cultura de consumo suena mucho, como el tambor, porque está vacía; y a la hora de la verdad, cuando el estrépito cesa y se acaba la fiesta, el borracho despierta, solo, acompañado por su sombra y por los platos rotos que debe pagar.
Galeano
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