 Hay que aprender a amarse así mismo, para soportar el estar consigo mismo y no andar por ahí vagabundeando.
Ese vagabundeo se bautiza a si mismo como "amor al prójimo": con estas palabras se han cometido las peores hipocresías, y en especial por quienes caían pesados a todo el mundo.
Y en verdad, eso de aprender a amarse a sí mismo no es ningún mandamiento para hoy y para mañana. Más bien, de todas las artes, ésta sea la más fina,astuta,la última y la más paciente.
Para el propietario, todo lo que le pertenece, en efectom parece estar bien oculto: y de todos los tesoros es el propio el último que se desentierra.
[...]
En verdad, también yo he aprendido a esperar y de verdad -pero solo a esperarme amí.
Y sobre todo he aprendido a estar de pie y a caminar y a correr y a saltar y a escalar y a bailar.
Quien quiera aprender alguna vez a volar, antes deberá aprender a estar de pie y a caminar y a correr y a escalar y a bailar.-El volar no se aprende al vuelo-
[...]
Llegué a mi verdad por numerosos caminos y de variadas maneras: no por una única escala subí a la altura desde donde mi mirada abarca el mundo.
Y a disgusto he preguntado por caminos.Preferiría preguntarle yo mismo al camino y hacer el intento.
Todo mi caminar era un ensayo y un preguntar - y en verdad también hay que aprender a responder a ese preguntar-.Esto,en cambio, si que es de mi gusto.
-Nada de buen o mal gusto, sino de mi gusto, del que no me avergüenzo y no disimulo.
"Este - es mi camino- El camino, en efecto, no existe.
F.N.
..............................................................................................................
Recuerdos buenos o malos.Mis recuerdos
 Un trazo, una palabra y
Un sentimiento, y ya es Mayo, pensando en solitario se tienen las mejores ideas y con ellas, los MEJORES miedos.
Dicen que hay miradas que sustituyen palabras, miradas.
Dicen
 y eesque tanto las rosas como los cardos tienen espiiiinas
-----------------------------------------------------
a medias
 y eesque tanto las rosas como los cardos tienen espiiiinas
-----------------------------------------------------
a medias
 Junto al mar nos olvidamos de la ciudad. Las campanas tocan el avemaría con un sonido fúnebre aunque dulce en esta hora crepuscular. Aguardad un poco más. Todo se encuentra ahora en silencio. Se extiende el mar pálido y brillante. No puede hablar. A esta hora de la tarde, el cielo representa su eterno papel, revestido de rojos colores, de tintes amarillentos y verdosos. Las rocas y arrecifes que se precipitan en el mar como tratando de encontrar un lugar más solitario, tampoco pueden hablar. Hay una intima quietud.
|