 zEmAnA: cOntRa viEntO i mArEa..pOr EztAr JntO a ti..*
introdujo su brazo a través de la tela, y esta se hundió en un líquido negro, y luego volvió a sacarlo, haciendo que la tela volviera a ondear con tranquilidad.- los que debieran haber muerto… O tú o yo… Uno de los dos debe quedarse ahí para cumplir aquella absurda profecía, y como ya hemos resuelto que serás tú…- sonrió malicioso- te daré la oportunidad de que al menos lo hagas con gusto.- Harry alzó los ojos, expectante.- La muerte es una condición en extremo justa, Harry… Si un alma entra viva, deja salir un alma viva… para eso es la otra puerta… Para cambiar un alma por otra…Así que… No sólo cumplirás la profecía al quedarte ahí, sino que además podrás regresar a la vida algún alma a quien aprecies… Tu madre… Tu padre… o tu querido padrino… Creo que tienes bastante donde elegir…- sonrió. Las ideas se agolpaban en la mente de Harry en un modo confuso.- Claro que yo estaré del otro lado de la puerta esperando a quien salga… Como tu comprenderás no me puedo arriesgar a que dejes salir a Dumbledore…- Harry le miró dubitativo y Voldemort sonrió.- ¿Ya lo decidiste?
Fueron muchos nombres los que se agolparon en su cabeza… Muchas imágenes, y luego, solo una… Ella. Con dificultad se puso de pie, y caminó hasta el cuerpo de la joven, a quien alzó del piso en un esfuerzo sobrehumano. Voldemort lanzó una carcajada frente a la elección del joven, y haciendo cínico ademán con la mano, le permitió el paso hasta el arco en el centro de la sala. Harry, de pie frente a este, podía sentir la brisa a través de la tela ondeante, y los murmullos de voces lejanas, adquiriendo mayor intensidad. Respiró hondamente, antes de cerrar los ojos, y hundirse en el líquido negro.
De pronto todo se convirtió en silencio y oscuridad. Podía sentir la presencia de muchos otros junto a el, podía compartir sus pensamientos, podía reconocer sus rostros sin verlos, todos y cada uno de los rostros, conocidos y desconocidos. El tiempo parecía haberse detenido de un momento a otro, y sólo existía un espacio invisible a través del cual se deslizaba, en busca de algo… de alguien… Una oleada de sentimientos lo embargó al contactar con un alma… Su madre. Luego vino una sensación similar…Su padre. Sin decirle nada, se lo decían todo… La voz de Cedric le llegó en la distancia con su último perdón. Sintió el último abrazo de Sirius, la sonrisa esperanzadora de Dumbledore. Por un segundo eterno, Harry Potter quiso estar ahí, con ellos… quedarse para siempre… y entonces algo se asió a su mano, jalándolo consigo envuelto en la brisa. Poco a poco fue apareciendo la luz, iluminando el rostro difuminado de Luna… Y la puerta, justo frente a ellos.
Harry comprobó como sus cuerpos adquirían corporeidad a medida que se acercaban a aquella puerta luminosa, y apretó con fuerza la mano de la joven… Puso sus dedos sobre la redonda manilla de metal dorado y haciendo apenas un movimiento, esta se abrió, dando paso a un camino luminoso al final del cual se advertía apenas una figura adolescente aguardando…
No habían palabras de por medio, solo el sentimiento… Solo el alma desnuda del uno frente al otro, y el mudo ruego de Harry: “Debes ir”… Luna comenzó a caminar, con su mirada soñadora perdida en los ojos de él, pero aferrada tan firmemente a su mano, que Harry debió seguirla…
- “Solo uno puede salir…”- llegaba la advertencia de las voces lejanas. Harry intentó detenerse, pero ella tiró de él, con tanta fuerza, que juntos traspasaron el marco de madera, al tiempo que un grito muerto les llegaba como un eco ahogado que era arrastrado hasta el otro lado, y ellos caían sobre el suelo frío del ministerio, con la puerta luminosa dando un fuerte golpe al cerrarse. Harry pudo oír el tintineo de su varita cayendo a su lado, y luego vino la inconciencia.
- Tonks los encontró en el Ministerio…- siguió Lupin regresando a Harry de sus recuerdos.- Fue el último lugar donde habríamos pensado en buscarlos…- El joven asintió mientras comprobaba la respiración de Luna, y rozaba su rostro con sus dedos en una caricia tierna.
- Queríamos llevarlos a San Mungo,- siguió Moody- pero antes...
- Necesitamos saber si… si él…- carraspeó Lupin- Si quien tu sabes está…
- Muerto… - terminó Harry, llevándose una mano al rostro y comprobando recién entonces la verdad.- Voldemort está muerto.
- ¿Está seguro, Señor Potter?- preguntó McGonagal incrédula. El joven asintió.
- Pero,¿cómo lo sabes?- siguió Bill.- Podría haber huido como lo ha hecho siempre, y…- En ese momento, el niño de ojos verdes tornó a mirarlos con una extraña expresión, y, llevándose una mano a la cabeza, corrió con ella sus cabellos, dejando ver una blanca frente. Los ojos de los presentes observaron el fenómeno incrédulos, hasta que Tonks rompió el silencio.
- ¡Tu cicatriz!- gritó la auror- ¡Ya no está!
Era cierto. Aquella marca del señor oscuro que tanto tiempo había acompañado a Harry Potter había desaparecido
besos
 EMPEZAMOS CON SEMANA:
"cOntRa viEntO y mArEa...pOr EztAr jUntO A ti"
.- han sido dotados de una sensibilidad especial, una capacidad poco explorada en el mundo de la magia...- Harry vio de reojo cómo Bellatrix se pasaba la lengua por los labios en una sonrisa macabra al tocar con su pie el cuerpo de Luna, como cerciorándose de su muerte. El intentó gritar, intentó decir algo, pero el aire le faltaba por la presión de la serpiente, y solo un quejido ahogado salió de su boca.- … y otros, como tú, y como yo…- siguió Voldemort.- podemos hacerlo porque ya estamos medios muertos…Porque uno de los dos debió morir ese día… Uno de los dos debió quedar detrás de ese velo… Pero los dos estamos aquí… Y por eso la muerte nos reclama, Harry…- volvió a mirar al velo negro, y su rostro adquirió una sonrisa perturbadora.- ¿Cómo era que decía esa profecía?... ¡Ah! Si…“uno de los deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida”…Y adivina quien de nosotros morirá hoy, Harry…- sonrió macabro.
- No importa que yo muera…- exclamó Harry aprovechando el poco aire que Nagini le dejaba llegar.-Aún así tu estás acabado… La Orden vencerá a tus mortífagos y entonces ya no habrá más Voldemort…
- Tienes razón… La orden acabará con ellos…- Harry pudo ver como los ojos de la bruja junto a ellos se volteaba hacia su señor con una mirada confundida.- Así fue como lo planeé…Y ya no habrá más un Lord Voldemort…¿Quién quiere ser un viejo mago odiado por todos, cuando se puede tomar el lugar del gran Harry Potter, salvador del mundo mágico?- Harry abrió los ojos palideciendo al comprender.
- Pero… Señor…- comenzó Bellatrix temblando.
- Ya estoy demasiado viejo y débil para llegar a algún lado, y tú, tienes demasiada conciencia como para conseguir alguna cosa… Pero mi experiencia, y tu juventud, harían de mí el mago más poderoso del mundo…
- ¡Estás loco!- gritó, sin saber que decir.
- ¿Loco? No… Mi plan es brillante, Harry… Solo que eres demasiado tonto para verlo…
- No hay forma de que puedas engañar a todos… aunque tomaras mi apariencia, seguirías siendo tú… el más ruin y miserable de los magos…
- Te equivocas…Dumbledore era el único que podría descubrirme… Pero ese es un problema que ya no me preocupa…- sonrió con regocijo.- Y los únicos testigos de esto, seremos tú y yo…- La mirada de Harry se dirigió instintivamente a Bellatrix, quien miraba a su señor con una expresión confusa, mientras este alzaba la varita contra ella.- ¡Avada kedavra!
Un último quejido salió de los labios de la bruja, justo antes de caer, muerta, contra el suelo frío.
- Es increíble la facilidad con que las personas se fían de otros…- siguió el mago, caminando hasta el cuerpo inerte de Bella.- Siempre siguiendo al más fuerte… siempre creyéndose indispensables para éste, cuando en realidad, apenas y son útiles en algo…- sonrió con sarcasmo, deleitándose en la expresión vacía de los ojos de la muerta. Tras unos segundos de expectante silencio, volvió a caminar hasta Harry, y acarició la escamosa piel de Nagini, quien se enroscó con mayor fuerza en torno al cuerpo del muchacho, y este pudo sentir los colmillos de la serpiente enterrándose en la piel de su cuello.- No dolerá mucho, Harry… Solo lo necesario…- masculló con sadismo, mientras la serpiente se deslizaba hasta los pies de su amo, dejando libre a Harry. El mago se inclinó frente a su mascota, y en un rápido movimiento, sus dedos grises se hundieron en la piel escamosa, con un chillido ahogado por parte del animal. Una palabra de Voldemort con su varita, fue suficiente para convertir a Nagini en polvo, mientras el mago oscuro alzaba el corazón palpitante de la serpiente en su mano, con una sonrisa regocijada.
Harry, pese a estar libre de Nagini, había caído de rodillas contra el suelo, debilitado por la pérdida de sangre y por el dolor, buscando desesperadamente su varita.
- ¿Buscas esto?…- siguió Voldemort, blandiendo la vara de madera frente a los ojos del caído.- Lo siento, Harry, pero… ¿Cómo podría ser tú, sin tu varita?- sonrió, mientras el corazón en su mano se fundía en un líquido ambarino que penetraba por la piel de su brazo, marcando sus venas en un recorrido tortuoso, y su rostro comenzaba a adquirir las formas armoniosas de un adolescente… las facciones de Harry…
- Ahora debes escucharme bien, Potter… Porque he decidido darte una oportunidad que no esperabas…- sonrió macabro, caminando hasta él.- De todas formas morirás hoy… pero puede que hagas un último acto heroico antes de ello... ¿recuerdas aquella puerta que hace un año no pudiste abrir?- Harry la recordaba bien. Dumbledore le había dicho que tras ella estaba el secreto en que radicaba su poder… Aquel poder oculto que Voldemort desconocía.- Nadie puede abrirla… No desde afuera, pues es la salida de aquel mundo al que se entra a través de este velo- caminó hasta la ondulante tela negra.- Este arco solo deja pasar a los muertos, o bien -
ABAJO
 Uf! fuerte pero graciosa jaja! muy bueno el flog de donde la saqué
ahora si amigos...ahí les va fic...tecleado de mis propias manitas jeje!
Pestañó acomodando su vista, y extendió la mano a la mesita de noche puesta a su lado, en busca de sus anteojos, pero sin encontrarlos.
- ¿Buscas esto?- murmuró una voz conocida, proveniente de un cuerpo borroso de pie frente a él, extendiéndole las gafas. Aún antes de ponérselas, Harry pudo distinguir, por el tinte colorido de su cabello, que se trataba de Nimphadora Tonks.
- ¡Al fin despiertas, Harry!- exclamó Ojo Loco Moody, llegando junto a ella. Girando su cabeza, el muchacho se percató de que varios miembros de la orden estaban de pie en torno a su cama, con los ojos fijos en él
Y entonces recordó
- ¡Dumbledore está
!
- Muerto
- terminó Lupin con una mirada nostálgica.- Ya lo sabemos, Harry
- A esto siguió un instante de silencio y comprensión para los demás, mientras el niño-que-vivió rememoraba en su cabeza los últimos eventos vividos tras la muerte del Director: un viaje en torno a una esfera, la fría sonrisa de Bellatrix, el suave ondeo de un velo negro, los ojos serpentinos de Voldemort, Nagini enroscándose en su cuerpo, y una joven de cabellos rubios interponiéndose entre él y una maldición.
- ¡Luna!- gritó casi.- ¿Dónde está Luna?
- Tranquilo, Harry
- sonrió Tonks.- Ella aún no ha despertado, pero está bien
Él bajó de la cama con agilidad y caminó hasta el otro lado de la mampara, seguido de cerca por los ojos expectantes de los otros.
Allí estaba ella, con su rostro pálido y los párpados juntos, como el la recordaba, pero esta vez, sólo dormía
-¡Luna!- había gritado al ver a la joven caer frente a él, con sus ojos cerrados, y sus labios entreabiertos, en una expresión muerta.
- Como puedes ver, no importa cuantas veces lo intente
- comenzó Voldemort con una sonrisa burlona acercándose a Harry, quien, aún con los ojos fijos en la joven, profirió un largo quejido, frente a un nuevo apretón de Nagini en torno a su cuerpo.- Siempre hay algo que se interpone entre esa maldición y tú
- Los ojos de Harry temblaban entre el horror y las lágrimas. Las antorchas de la sala del Ministerio alumbraban parcialmente la figura del Mago Oscuro, mientras este caminaba hacia él.- ¿Y sabes la razón?- Un nuevo apretón de Nagini arrancó otro alarido de los labios de Harry.- ¿No?- sonrió el Lord, con sadismo.- Pues a mí me tomó años entenderlo, pero finalmente lo sé
Ninguno de los dos puede morir por ese hechizo, porque una parte tuya y una parte mía murió el día en que te hice aquella cicatriz
- Harry abrió los ojos sin comprender.- ¿Sabes lo que hay detrás de ese velo, Harry?- apuntó al velo negro que caía del arco en el centro de la sala. El niño pudo recordar con claridad la figura de su padrino cayendo a través de él.- ¿Has oído las voces, verdad?- volvió a sonreír, mientras Harry rememoraba aquel momento en que junto a Luna oyeran el murmullo de personas invisibles a través de aquella tela.
-Las voces de los muertos...son contados quienes pueden hacerlo: algunos como tu amiga...- murmuró apuntando al cuerpo inerte de Luna.
Perdon escriobo hasta aquí debido a que tuve problemas con el dueño de la
computadora. Prometo que mañana les escribo muchísimo más que esta pequeñez..
LOS AMO!
te keor gaby! y disculpame yo sé que esto ya lo habías leído =S
 ATENCIÓN!
tuve un prolema que supera todo lo que está en mis manos...
Es una historia larga, pero se las resumo para que no me coman viva ni me quieran
matar o asesinar jejeje ^^
mi word se descompuso. Me fui de vacaciones unos días, es por eso que
no pude subir foto, pero al regresar y abrir la página de word en donde tengo
guardado el fic me desía que mi word ya había caducado, ok eso fue fatal!
pk? porke ya no podía escribir, "¡AAAAH! pero si se puede seleccionaar" pensé...
muy sabiamante. "¿Para que quiero escribir? solo selecciono doy clik derecho...
copiar y luego pegar en la pagina de fotolog"
¡PERO VAYA SORPRESA! se puede seleccionar, mas no copiaaaaaaar!
estoy casi a punto de un colapso...! ggggrrrr!
"AH!, pero sé en que página está publicado el fic...muy bien me meto y sacó el
pedazo que quiero...no me cuesta nada buscar"
¡Erroooor! la página no se me abreeee!
tendrán que esperar, pero les prometo de corazón que haré algo rapidamente
y si para mañana no se arreglan las cosas lo tecleo aqui vale?
solo me meto a mi pagina de word donde los tengo y nimodo...lo tecleo
aunque sea un pedazo chiiko.....
yo los amo chikos! sean felices...y no me mates gaby! =S
un besote!
atte: dEeUnA* mAlfOoy's GiRl
 deprimida =(
Pudo sentir la furibunda mirada de Lucius puesta sobre él mientras le conducían en dirección a Azkaban. Aquellos ojos grises transmitían sin disimulos una horrible sed de venganza. Pero Snape tenía cierta seguridad en que jamás tendría que verse enfrentado a ese castigo, después de todo, su protector era ni más ni menos que Albus Dumbledore.
Fue por esta razón que recibió la noticia de la muerte del Director con una mueca de incredulidad, que poco a poco, fue dando paso al terror. Su vida dependía ahora de un joven de dieciséis años, con más ego que talento, enfrentándose en algún lugar desconocido, al mago más poderoso de todos los tiempos. Aunque los de la orden parecían anidar esperanzas en el chico, Snape, quien conocía de cerca de su antiguo señor, consideraba más probable que el-niño-que-vivió, hubiera sucumbido ya a su trágico destino.
Abrió la puerta de su sala, y se dirigió a la repisa donde millares de pociones multicolores titilaban a la luz del candelabro con que el profesor hacía su ingreso. Hizo un recorrido con su vista, hasta ubicar uno de los frascos que necesitaba. Su mano temblaba perturbadoramente cuando intentó tomarlo. Snape apretó los labios, a fin de controlar el miedo que crecía en él, pero, en ese instante, una sombra se movió a sus espaldas, haciéndolo voltear, con la varita alzada.
- Profesor…- resonó la voz entrecortada de la joven. Difícil no reconocer aquella voz que tantas de sus clases había interrumpido.
- Señorita Granger…- torció los labios en una mueca de disgusto, ahogando un suspiró de alivio. Los ojos avellana de la joven resplandecían extrañamente en su rostro magullado.- Sus amigos estarán felices de saberla con vida…- masculló con desprecio- Se puede saber ¿qué hace en mi…?- se detuvo abruptamente al distinguir una negra figura apoyada sobre el hombro de la joven, retirando su capucha, para descubrir un cabello platinado, dolorosamente conocido.- ¡Draco!- no pudo evitar exclamar. Dirigió su mirada a la joven, y luego a su protegido, con la expresión de quien intenta resolver un intrincado enigma- ¿Qué haces fuera de tu sala común? Se supone que los…
- Se supone que los mortífagos estuviéramos fuera…- le interrumpió.
El hombre analizó aquella mirada falsamente serena en el rostro del joven. Los ojos grises de Lucius estaban ahí, muy a su pesar, con una expresión apenas suavizada por las facciones heredadas de su madre… El rostro de Narcisa. Despegó los labios, buscando las palabras… Un sentimiento similar a tristeza asomaba a sus ojos, al tiempo que uno de sus mayores temores era confirmado por las palabras de Draco.
- Mortífago...- se repitió a si mismo torciendo los labios. Incluso Hermione pudo advertir la decepción en el rostro grisáceo del hombre, al tiempo que Draco convulsionaba, nuevamente sobre su hombro, desplomándose sobre el piso en una posición dolorosa.- ¿Qué le ha ocurrido?- gritó casi Snape abalanzándose sobre el joven, al mismo tiempo que ella.
- La maldición “ crucciatus ”…- masculló Hermione a modo de respuesta, viendo como el Profesor de Posiones arrastraba a Draco hasta un sofá cercano.- Pansy… Ella la hizo sobre él muchas veces…
- ¿Cuántas veces?- volvió a preguntar sin mirarla, tocando la frente sudada del rubio, que seguía temblando incontrolablemente, con los labios y los párpados apretados.
- No lo sé… Cuatro… Quizás cinco… No lo recuerdo...
Un par de golpes sobre la puerta los interrumpió. Profesor y alumna intercambiaron una mirada extraña, y los ojos del hombre se desviaron hacia una angosta portezuela, medianamente escondida detrás de un escritorio. Hermione hizo un asentimiento de muda comprensión. Los golpes se hicieron sentir por segunda vez, mientras ambos trasladaban al joven al lugar oculto.
La sala detrás de la puerta era un pequeño cuarto rectangular, con las paredes de piedra, carente de adornos, que daban una extraña sensación de humedad. El piso, de algún material gris igualmente frío, cubierto de una capa de mugre, presentaba una textura resbalosa a sus pisadas. Llevaron a Draco hasta una cama angosta y desordenada que había al fondo de la habitación, pegada a la pared. El hombre depositó el candelabro sobre una polvorienta mesita de noche y acomodó al muchacho sobre la cama. Los golpes volvieron a sentirse desde la otra habitación, esta vez con mayor intensidad. Snape hizo a Hermione seña de guardar silencio, y tomando nuevamente el candelabro, salió de la habitación, dejando a ambos jóvenes en la más absoluta oscuridad.
A través de la puerta, Hermione podía distinguir el sonido amortiguado de un par de tacones golpeando contra el piso. La voz de McGonagal, pese a formar palabras inentendibles para ella, expresaba una jocosidad extraña. Intentó aguzar su oído y acercarse a la puerta para oír, pero una fría mano le detuvo, atrapando su muñeca. Ella se inclinó abruptamente sobre él, poniendo su dedo índice sobre los labios del joven, a fin de que no emitiera sonido alguno.
LOS AMO!
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