 " Deseo compartir mi testimonio con ustedes.Sé que Dios, nuestro Padre Eterno , vive y que es el Gran Gobernador del universo: que nosotros somos sus hijos y que Él, de alguna manera, escucha y contesta las oraciónes de sus hijos. Quiero que sepan que yo sé que Jesus es el Cristo, el hijo del Dios viviente, que dejo Su real hogar en lo alto para descender entre los hombres.
Somos una gran familia ligada en unidad de amor y de fe, Llevamos en el corazon una convición firme e inquebrantable de la misión del Señor Jesucristo.
Él es el Mesías prometido, es el OBRADOR DE MILAGROS , el gran sanador, la resurreción y la vida.
"Dio su vida en el Calvario por cada uno de nosotros.
En este dia tan especial quiero pedirles una oracion para Arturo el es mi sobrino , el esta en el hospital , tuvo un transplante de medula osea y lo tiene aislado para no contaminarse hace como 3 dias fue el transplante , pidan con fe para que el transplante haga su trabajo, vienen dias dificiles para el , les pido a todos los que visiten este fotolog una oracion para el , pido su ayuda y se que contare con ustedes , porque les amo y se que somos una gran familia del fotolog
CONVIRTÁMONOS EN UN INSTRUMENTO EN LAS MANOS DE DIOS PERMANECIENDO FIRMES E INMUTABLES...
CON AMOR
Gloria Jeremias
 Un proverbio del Antiguo Testamento dice: ?Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad? (Proverbios 16:32).
Cuando no enojamos, nos metemos en problemas. La intensa ira al conducir que se manifiesta en nuestras carreteras es una detestable expresión de ira. Me atrevo a decir que la mayoría de los presos de nuestras cárceles están allí por haber hecho algo en un arrebato de ira. En su cólera, profirieron insultos, perdieron el control de sí mismos y siguieron cosas terribles, incluso el asesinato. Hubo momentos de agresión seguidos de años de remordimiento
En una ocasión, un hombre al que un periódico había difamado acudió a Edward Everett para preguntarle que debía hacer al respecto. Everett le dijo: ?¡No haga nada! La mitad de la gente que compró el periódico ni siquiera vio el artículo; la mitad de los que lo vieron, no lo leyeron; la mitad de los que lo leyeron, no lo entendieron; la mitad de los que lo entendieron, no lo creyeron, y la mitad de los que lo creyeron no son de ninguna importancia de todos modos? (?Sunny Side of the Street?, noviembre de 1989; véase también Zig Ziglar, Staying Up, Up, Up in a Down, Down, World, 2000, pág. 174).
Muchos de nosotros hacemos un gran escándalo por pequeñeces; ¡nos ofendemos tan fácilmente! Feliz es el hombre que puede pasar por alto los comentarios ofensivos de otra persona y sigue adelante.
Si permitimos que las rencillas se agraven, pueden convertirse en serios malestares. Al igual que una dolorosa enfermedad, éstas pueden consumir toda nuestra atención y nuestro tiempo. Guy de Maupassant ha escrito una crónica interesante que ilustra ese punto.
En ésta se habla del señor Hauchecome que en un día de mercado fue al pueblo. Él padecía de reumatismo y mientras caminaba a tropezones, se fijó en un trozo de cordel que estaba tirado en el suelo; lo recogió y con cuidado se lo puso en el bolsillo. El que lo vio hacerlo era su enemigo, el fabricante de arneses.
Al mismo tiempo, se hizo la denuncia al alcalde que se había perdido un billetero con dinero. Se supuso que lo que Hauchecome había recogido era el billetero y se lo acusó de tomarlo; él, con vehemencia negó la acusación y, al buscar entre su ropa sólo se encontró el trozo de cordel. Para esto, la calumnia contra él le había preocupado tanto que lo llegó a obsesionar: a dondequiera que iba se tomaba la molestia de contar lo sucedido. Eso llegó a fastidiar tanto a la gente del pueblo que llegaron a quejarse de él. Eso lo enfermó.
?La mente se le fue debilitando y, para fines de diciembre, cayó en cama.
?Falleció a principios de enero, y en el delirio de su agonía declaraba su inocencia, repitiendo: ?Un trocito de cordel, un trocito de cordel. Véalo, aquí está, señor alcalde?? (Véase ?The Piece of String?, http://www.online -literature.com/Maspassant/270/. Traducción libre.)
Se cuenta que unos reporteros entrevistaban a un hombre el día de su cumpleaños; había llegado a una edad avanzada y le preguntaron cómo lo había logrado.
Contestó: ?Cuando mi esposa y yo nos casamos, tomamos la determinación de que, si alguna vez reñíamos, uno de nosotros saldría de la casa, por lo que atribuyo mi longevidad al hecho de haber respirado buen aire fresco a lo largo de mis años de matrimonio?.
La ira se podría justificar en algunas circunstancias. Las Escrituras nos dicen que Jesús echó fuera del templo a los cambistas, diciendo: ?Mi casa, casa de oración será llamada; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones? (Mateo 21:13). Aún así, eso lo dijo más como una reprimenda que como un arrebato de ira incontrolada.
Ahora bien, mis queridos hermanos, para finalizar, les suplico que dominen su carácter; que sonrían, lo cual borrará el enojo; hablen con palabras de amor y paz, aprecio y respeto. Si lo hacen, tendrán una vida sin remordimiento; preservarán su matrimonio y las relaciones familiares; serán mucho más felices; lograrán hacer un mayor bien; tendrán un sentimiento de paz que será maravilloso.
Que el Señor los bendiga y los inspire a andar sin ira, sin amarguras de ninguna clase, sino a extender la mano a otras personas con expresiones de amistad, aprecio y amor
Había una vez un gusano y un escarabajo que eran amigos, pasaban charlando horas y horas. El escarabajo era consciente de que su amigo era muy limitado en movilidad, tenía una visibilidad muy restringida y era muy tranquilo comparado con los de su especie. El gusano estaba muy consciente de que su amigo venía de otro ambiente, comía cosas que le parecían desagradables y era muy acelerado para su estándar de vida, tenía una imagen grotesca y hablaba con mucha rapidez. Un día, la compañera del escarabajo le cuestionó la amistad hacia el gusano y le dijo: -"¿Cómo es posible que camines tanto para ir al encuentro del gusano?" A lo que él respondió, que el gusano estaba limitado en sus movimientos. -"¿Por que sigues siendo amigo de un insecto que no te devuelve los saludos efusivos que le haces desde lejos?" Esto era entendido por él, ya que sabía de su limitada visión, muchas veces ni siquiera sabía que alguien lo saludaba y cuando se daba cuenta, no distinguía si se trataba de él para contestar el saludo, sin embargo calló para no discutir. Fueron muchas las respuestas que en el escarabajo buscaron para cuestionar la amistad con el gusano, tantas, que al final, este decidió poner a prueba la amistad alejándose un tiempo para esperar que el gusano lo buscara. Pasó el tiempo y la noticia llegó: el gusano estaba muriendo, pues su organismo lo traicionaba por tanto esfuerzo, cada día emprendía el camino para llegar hasta su amigo y la noche lo obligaba a retornar hasta su lugar de origen. El escarabajo decidió ir a ver sin preguntar a su compañera que opinaba. En el camino varios insectos le contaron las peripecias del gusano por saber que le había pasado a su amigo. Le contaron de como se exponía día a día para ir a donde él se encontraba, pasando cerca del nido de los pájaros. De como sobrevivió al ataque de las hormigas y así sucesivamente. Llegó el escarabajo hasta el árbol en que yacía el gusano....... esperando pasar a mejor vida. Al verlo acercarse, con las últimas fuerzas que la vida le da, le dijo cuanto le alegraba que se encontrara bien. Sonrió por última vez y se despidió de su amigo sabiendo que nada malo le había pasado.El escarabajo avergonzado de sí mismo, por haber confiado su amistad en otros oídos que no eran los suyos. Había perdido muchas horas de regocijo que las charlas con su amigo le proporcionaban. Al final entendió que el gusano, siendo tan diferente, tan limitado y tan distinto de lo que él era, era su amigo, a quien respetaba y quería no tanto por la especie a la que pertenecía sino porque le ofreció su amistad. El escarabajo aprendió varias lecciones ese día: La amistad está en ti y no en los demás, si la cultivas en tu propio ser, encontrarás el gozo del amigo. También entendió que el tiempo no delimita las amistades, tampoco las razas o las limitaciones propias ni las ajenas. Lo que más le impactó fue que el tiempo y la distancia no destruyen una amistad, son las dudas y nuestros temores los que más nos afectan. Y cuando pierdes un amigo una parte de ti se va con él. Las frases, los gestos, los temores, las alegrías e ilusiones compartidas en el capullo de la confianza se van con él. El escarabajo murió después de un tiempo. Nunca se le escuchó quejarse de quien mal le aconsejó, pues fue decisión propia el poner en manos extrañas su amistad, sólo para verla escurrirse como agua entre los dedos. Tú, mi amigo, no te puedo exponer a una tristeza que no quisieras para mí. No sé quienes somos los gusanos y quienes los escarabajos, pero seguro que somos distintos y en planos ajenos nos movemos. Yo, como gusano, los seguiré buscando día a día, y como escarabajo, no me fijaré en limitaciones. Como gusano, omitiré lo grotesco que me puedas parecer. Como escarabajo, haré uso de mis habilidades para servirte
QUIEN ERES TU ?
 Todos nos encogeríamos tan solo de pensar en tener la boca llena de gravilla. Pero una piedra en la boca en realidad puede ser deseable, al menos ese parece ser el caso de las grullas que habitan las montañas Taurus del sur de Turquía.
Estas grullas tienden a cacarear mucho, sobre todo mientras vuelan. Todo ese ruido capta la atención de las águilas, las cuales se abalanzan sobre ellas y se las comen. Las grullas experimentadas evitan esta amenaza recogiendo piedras lo suficientemente grandes como para que les llenen la boca. Esto les impide cacarear. . . convirtiéndose así en el almuerzo de las águilas.
La gente también tiene problemas con la boca. El escritor de Proverbios dijo: «El que guarda su boca, preserva su vida; el que mucho abre sus labios, termina en ruina» (13:3). «Los labios del necio provocan contienda, y su boca llama a los golpes» (18:6). ¡Cuántos de nuestros problemas se podrían evitar si aprendiéramos a controlar nuestra lengua! ¡Cuánto del dolor que causamos a los demás se podría evitar si guardáramos el habla!
¿Tienes problemas con la lengua? Prueba esto: pídele ayuda al Señor. Piensa antes de hablar. Que tus palabras sean pocas. Seguir esa fórmula puede ser tan eficaz como una piedra en la boca
 "Existen cuñas escondidas en la vida de muchas personas que conocemos; sí, quizás hasta en nuestra propia familia."
En abril de 1966, durante la conferencia general anual de la Iglesia, el élder Spencer W. Kimball (1895-1985), del Quórum de los Doce Apóstoles, dio un discurso memorable en el que compartió un relato escrito por Samuel T. Whitman titulado Las cuñas olvidadas. También yo quiero hoy citar el relato de Samuel T. Whitman y después compartir ejemplos de mi propia vida.
Whitman escribió: "(Ese invierno) la tormenta de hielo no había sido muy destructiva. Cierto es que se habían caído algunos cables eléctricos y que había en la carretera más accidentes que de costumbre... En circunstancias normales, el enorme nogal habría podido sostener sin problemas el peso que se había creado en sus ramas; fue la cuña de hierro incrustada en su corazón la que provocó el daño.
"La historia de la cuña de hierro tuvo su origen varios años antes, cuando el hoy canoso agricultor (que ahora vivía en esa propiedad donde había estado el árbol) era un jovencito que crecía en el hogar de su padre. En aquel entonces, el aserradero había sido trasladado recientemente del valle y los pobladores del lugar aún encontraban herramientas y piezas sueltas del equipo tiradas por todas partes...
"Ese día en particular, el muchacho había encontrado una cuña de leñador, ancha, chata y pesada, de unos 30 centímetros de largo y bastante gastada por los golpes que había recibido. La cuña del leñador se utilizaba para ayudar a derribar un árbol; ésta se colocaba en una hendidura hecha con una sierra y después se golpeaba con fuerza con un mazo de hierro a fin de ensanchar el corte...
"Como se le había hecho tarde para la cena, el joven colocó la cuña entre las ramas del tierno nogal que su padre había plantado cerca de portón dela entrada y pensó en llevarla al depósito después de la cena o en algún otro momento que pasara por allí.
"De verdad tuvo la intención de hacerlo, pero nunca lo hizo. La cuña estaba todavía allí, un poco apretada por las ramas, cuando el se hizo hombre. Seguía allí, ahora firmemente encajada, cuando el se casó y se hizo cargo de la granja de su padre. Estaba casi incrustada aquel día en que los peones que trabajaban en la trilla comieron a la sombra del árbol... Clavada y olvidada, la cuña todavía permanecía allí cuando azotó la tormenta de granizo.
"En el helado silencio de aquella noche de invierno... una de las tres ramas principales se quebró y cayó a tierra. Eso causó que el resto de la copa del árbol perdiera su estabilidad y se desplomara también. Después de la tormenta, no quedaban vestigios de lo que una vez había sido un hermoso árbol.
"Al día siguiente, bien temprano, el agricultor saió a lamentar su pérdida...
"Entonces, sus ojos vieron algo en medio de aquel desastre: `La cuña´, musitó con tono de reproche, `la cuña que encontré en los pastos del sur´. Una rápida mirada le hizo darse cuenta de por qué se había caído el árbol. Incrustada en el tronco, la cuña había impedido que las fibras de las ramas se entrelazaran como era de esperar" (Conference Report, abril de 1966, pág. 70)
Las cuñas de nuestra vida
Existen cuñas escondidas en la vida de muchas personas que conocemos; sí, quizás hasta en nuestra propia familia
Optemos por amar
El Espíritu debe quedar libre de las fuertes cadenas y de los viejos rencores a fin de que el entusiasmo por la vida conceda optimismo al alma. En muchas familias hay sentimientos heridos y renuencia a perdonar. Independientemente de cuál haya sido el problema, no puede ni debe permitirse que siga causando daño. El seguir culpando a los demás mantiene abierta la herida; sólo el perdonar la cicatriza. George Herbert, poeta de principios del siglo XVII, escribió: "Quien no perdona a los demás destruye el puente por el cual debe pasar si desea alcanzar el cielo, ya que todos tenemos necesidad de ser perdonados".
Qué hermosas son las palabras que el Salvador pronunció cuando estaba a punto de morir en la infame cruz: "...Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Lucas 23:34
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