 (El universo es una Mamushka gigante
http://unamamushka.blogspot.com)
Ellos se mueren de saber
de ver
de amor
de inocentes
de asombro
de cuerpos
y de caminar.
Los demás
se mueren de aburrimiento
de estériles
de incrédulos
de cuidado
de anticuerpos
y de gripe.
 (Catatonia. No hay mejor perra que Cataluña.)
El uso de te amo como respuesta a qué estás haciendo y otras lecciones de sintaxis similares. Entre las partículas de las cosas palpables corre algo que es otra cosa. Y está expandiéndose a la única velocidad que es natural. Yo soy algo que es otra cosa. Y entre mis huesos corren subtes que llegan a las estaciones y pasan de largo. Ayer me di cuenta de que los subtes que corren en mí los dirijo también yo.
Y me asusté un poco
y me alivié mucho
y decidí
que me quedan leguas de viaje subximena por enseñaprender.
 (extraño a los carnenarboles queridos así que)
Harux y Harix han decidido no levantarse más de la cama: se aman locamente, y no pueden alejarse el uno del otro más de sesenta, setenta centímetros. Así que lo mejor es quedarse en la cama, lejos de los llamados del mundo. Está todavía el teléfono, en la mesa de luz, que a veces suena interrumpiendo sus abrazos: son los parientes que llaman para saber si todo anda bien. Pero también estas llamadas telefónicas familiares se hacen cada vez más raras y lacónicas. Los amantes se levantan solamente para ir al baño, y no siempre; la cama está toda desarreglada, las sábanas gastadas, pero ellos no se dan cuenta, cada uno inmerso en la ola azul de los ojos del otro, sus miembros místicamente entrelazados.
La primera semana se alimentaron de galletitas, de las que se habían provisto abundantemente. Como se terminaron las galletitas, ahora se comen entre ellos. Anestesiados por el deseo, se arrancan grandes pedazos de carne con los dientes, entre dos besos se devoran la nariz o el dedo meñique, se beben el uno al otro la sangre; después, saciados, hacen de nuevo el amor, como pueden, y se duermen para volver a comenzar cuando se despiertan. Han perdido la cuenta de los días y de las horas. No son lindos de ver, eso es cierto, ensangrentados, descuartizados, pegajosos; pero su amor está más allá de las convenciones.
Los amantes-Rodolfo Wilcock
(No vuelvan a llenar el post sin mi autorización.)
(A veces no entiendo el español)
-Temamos y rezemos porque viene, viene y es inevitable. Hablo de lo no hablado, de los músculos de lo no hablado, de la electricidad en los músculos de lo no hablado, de la furia en la electricidad en los músculos de lo no hablado. Mejor no hablo porque el mie el mie el mimimimieeeedo corta lenguas y se las come crudas. Mejor te explico mirándote así, poniendo esta cara, parándome de esta manera ¿Me entendés? Lo no hablado. Lo que no te dicen ni poniendo esta cara ni palabra por palabra. Lo que se esconde oscuro húmedo protuberante indefenso debajo de cada mito y de cada nena-mejor-andá-a- dormir. Sólo los entrometidos lo saben y yo no soy ninguna entrometida. No no no, Dora no se entromete, mejor conviene que me vaya, mejor los dejo hablando y me voy a la cocina a limpiar atrás del horno que está una cochinada. Mamá ¿qué es esto? Papá ¿y por qué? En su momento no me entrometí y ahora corro por mi vida, porque viene y viene descubierto, viene a los gritos. Es Fátima, Fátima de pura indiscreta, que se la pasa pellizcando secretos para que griten. La verdad es que ya no sé qué hacer con ella. Ya es una señorita bastante adulta, 35 años y un concubino y se sigue comportando como una nena. La quiero, no pienses que no, pero a veces hace cada cosa que simplemente no comprendo, no puedo justificar. Como cuando se pone el vestido que debería usar para ir a la iglesia y hace medialunas en la medianera, vos la escuchás hasta tarde en el patio. O como esto. Todos los sábado 24 pasa lo mismo. No sé qué es lo que le da, se pone necia, se pone nerviosa. Se transforma. Qué necesidad de andar gritando lo no hablado desde el balcón. Qué necesidad de andar diciendo que los trajes oscuros dan calor, que los recién nacidos no son realmente lindos, que se está acabando el mundo, que habría que vivir desnudos y desinhibidos, que debajo de la tierra hay un unicornio para cada persona, y la marencoche. Mejor ni te cuento todo lo que dice. No entiende me parece. No sabe que lo no hablado no debe hablarse. Se me pone la piel de gallina, me dan escalofríos de contarte mirá. Encima estoy segura de que no es su culpa. Fatimita pobrecita, tiene cada idea dándole vueltas por el mate.
-¿qué me decías Dora?
-Nada, José, no importa
-Como quieras. Avisame cuando está la comida ¿Dale?
- Sí, José, te aviso
-Gracias vieja.
(Y quiero ser escritora)
 Estoy hecha una pelotuda.
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