 Primer viernes de septiembre, y primer viernes que toca reencuentro monitoril acompañado del rico zumo de cebada (y su correspondiente tapa) en nuestra sede: el Lovaina.
Todavía no hay reuniones ni nada, pero por vernos las caras y ver cómo ha ido el verano hay que ir reencontrándose los viernes. Ya pronto la primera cena no? A ver si hacemos algo antes de las convivencias.
 Cuando los ángeles hablan
No hay nadie que sea valiente todo el tiempo. Lo desconocido es un desafío constante, y el miedo es parte inseparable de la jornada.
¿Qué se puede hacer? Dialoga contigo mismo. Habla solo. Hazlo aunque los demás puedan pensar que te has vuelto loco. A medida que hablamos, una fuerza interior nos da la seguridad necesaria para superar los obstáculos que deben vencerse. Aprendemos las lecciones de las derrotas que, inevitablemente, vamos a sufrir. Y nos preparamos para las numerosas victorias que formarán parte de nuestra vida.
Que quede entre nosotros: los que (como yo) tienen esta costumbre, saben que nunca hablan verdaderamente solos: el ángel de la guarda está ahí, escuchando y ayudándonos a reflexionar. A continuación, algunas historias sobre ángeles.
Paulo Coelho
Pd: Pa variar, cuando no hay mucho que contar, mejor poner algo bueno.
 Hecho de menos la playa, la piscina, el calor (aunque ha hecho calor aquí y me ha encantao), las patatas de pollo al horno con limón y tomillo, la canción de bisbal y rihanna por todos laos, llamar a la gente a gritos por la urbanización, las partidas de continental, la casa de dani vacía, las plazoletas, los picas granizados, yonkilatas varias, el chiringuito nocturno... Y sobre todo a la gente de allí. Ya parece que cada uno llega a su casa. Vuelta a la vida rutinaria.
En septiembre nos veremos en santander, ya que unas van, y otros espero que vengan aquí y nos vayamos todos juntos pa allá.
Y como de esta gente ninguno tiene fotolog, aquí queda el recuerdo de Torrevieja para quien le haya gustado.
Silvia! El finde que viene People por favor! (y Patri tb, y quien se apunte). En cuanto suelte las muletas no quiero parar!!!
 Si algún día consigo que alguno de mis amigos esté libre en agosto y vaya a Torrevieja (ánimo Silvia y Patri, que sois las que más ganas tenéis...), ese es el barco que tenemos enfrente de la urba, camino de la playa. Es un restaurante, y no vamos nunca (como mucho alguna vez a tomar algo), pero queda bonito.
Por lo demás, hasta las narices de las muletas. Acabar agosto sin poder hacer grandes cosas es una pua.
 Parece que es una foto al azar, por poner algo. Pero no, es una laaaaarga historia y bastante graciosa.
Quien quiera saberla ya se enterará, que al final todo se sabe. A ver si observándola alguien saca alguna conclusión.
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