 Foto de Nochevieja. No sé por qué, pero me gusta.
Mañana se acaba esta mierda de semana.
Mañana a por las entradas del Leyendas del Rock (ooooh yeeeeeeeah!)
El sábado concierto de Ciudad Dormitorio, animando a Coco (Go! Coco, go! XD) [ http://www.myspace.com/ciudadormitorio ]
Y no tengo nada más que decir.
Oh, Inspiración! ¿dónde fuiste?
 Cómo me gustaría volver. Subir hasta allí arriba. Sentir que has dejado el mundo absurdo bajo tus pies.
Encontrate con tus propios pensamientos. Chillar a tus propios pensamientos. Odenarles que se coloquen donde deben, que no estorben.
Y bajar con la total convinción de que ya estás en paz contigo. Ya puedes enfrentarte otra vez al este mundo incomprensible.
[Foto en los Picos de Europa. Diciembre '07]
-Nunca os he hablado de cuando mi vida volvió a su rumbo por última vez -dijo Jerry.
A Jerry siempre le escuchaban todos. Era así como se ganaba la vida. él contaba cosas, los demás escuchaban, y los del bar, le daban dinero por atraer a clientes. Nadie sabía cuánto tiempo llevaba haciendo eso, ni si quiera el mismo lo sabía. Él, llegaba cada semana, y contaba algo. Casi siempre improvisaba. Jerry no era uno de esos tipos a los que les gusta prepararse su vida. él solía decir que eso te hacía tan prisionero como los propios grilletes. Que el no saber por dónde iba a tirar le hacía sentirse realmente libre. Unas veces contaba una experiencia propia, otras, cosas que había oído. Alguna que otra vez, se le escuchó contando incluso una inventada, y dicen que ésa fue la última y la primera vez que Jerry se había preparado algo íntegramente. A Jerry le gustaba meter en sus relatos elementos tan trágicos como cómicos: una de cal y otra de arena, que decía él; aunque nunca sabía contestar cuál era la cal y cuál la arena.
fuera como fuera, Jerry siempre dejaba con buen sabor de boca, aunque hiciese llorar a lágrima viva, o aunque te dolieran los abdominales de reír. Siempre se quería más de Jerry. Nunca era suficiente.
Sus pintas llevaban escrito ese amor en la libertad que brillaba cuando hablaba. Su pelo largo y moreno hasta casi el final de la espalda. Las marcas en la cara de antiguas peleas que alguna vez había contado. La baraba de tres o cuatro días. Y el cigarrillo en la boca. Eso jamás faltaba. El espectáculo eran Jerry, un taburete, un micrófono y un cigarrillo; a veces se le añadía una birra en la otra mano, aunque él no era de beber mucho, a pesar de que su aspecto gritaba todo lo contrario.
A Jerry también le gustaba filosofar. Era algo que se le daba realmente bien: pensar sobre la vida. Y elaboraba grandes reflexiones que compartía con el mundo. Y al Mundo le encantaba oír esas reflexiones.
Aquella noche, Jerry estaba sentado con la postura habitual sobre el taburete, con su cigarrillo en la mano, echándose el pelo hacia atrás. A la primera frase que salió de sus labios, el público (que estaba espectante, pero no callado), dejó de hablar de inmediato. Un silencio se escuchó por toda la sala, y Jerry volvió a hablar.
-Nunca lo he hecho. Porque aún no he encontrado palabras para describir la sensación.
 ¿Sabéis esas mañanas en las que piensas: 'por qué coño he abierto los ojos?'? Pues esta mañana yo he pensado todo lo contrario. Nunca había tenido un despertar tan dulce, con una sensación tan dulce dentro de mí, pensando que tengo una suerte que no estoy segura de merecer. Y a partir de ahí, el día ha ido a mejor.
(Siento pasaros por las narices mi buen estado de ánimo, emos del mundo).
 Es un poco deforme, pero... después de tenerlo secuestrado durando casi un año, se le coge cariño, oye!
Esto es un aviso. Quiero una recompensa. 2 galletas a cambio e él (o ella, no sé qué es). Sí, ya sé que dije que una galleta bastaba. Pero después de un tiempo... el dinero del rescate sube. Tú verás si le quieres lo suficiente, o seguiré torturándole, enganchado de mi lámpara, pasando un calor horrible hasta que desee morir. Está en tus manos si el monito chillón (que ya no chilla) sigue o no viviendo.
Fdo: la Secuestradora Malévola.
(Muajajajajaja qué malvada soy).
 Hoy me he sentido genial durante casi todo el día. Debe de ser eso de terminar el examen con la convinción de que te lo has inventado por lo menos para un cinco. O porque he estado todo el día pensando que por fin era viernes y podía tocarme los huevos. O que a pesar de no ser viernes me he tocado los huevos. O que he empezado un libro más que precioso (no llevo tres capítulos y ya estoy enganchadísima a lo que quiere contarme el narrador protagonista, que además es un niño autista y es amor). O a lo mejor todo esto no tiene nada que ver y sólo ha sido el dormir poco, que en mí provoca la felicidad propia de las personas que no se enteran de nada.
Canción buenrollista de hoy:
[Mala Cara, La Pulquería:] http://es.youtube.com/watch?v=24Nb_LzUS_s
A veces siento que las manos no sirven sino para apretar los puños, conteniendo rabia. En días como hoy, creo que mis brazos deberían de estar en altos, rozando el viento con la punta de mis dedos, intentando atrapar el viento en la palma de mi mano.
Feeeeeeeeeeeeeeeeliiiiiiiz
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