 Eso dicen... pero es que es cierto.
Y cuando no puedes dar nada es cuando ves lo que tienes.
Por eso ver que tienes tanto te ciega de luz por negro que sea el hoyo.
Y puede que aún tengas que correr veinte mil millas antes de poder salir. Pero todos esos flashes te van indicando el camino. Te muestran, de hecho, que existe un camino.
Y mientras exista un camino se puede seguir andando.
Paciencia, trabajo incesante (sin permitir ni un solo escape de humos) y ese amor que todo lo vence envolviendo cada milímetro de piel. Así es como se llega al final.
Y más fuerte que nunca. De eso no hay duda.
 Y después de pasar toda una vida pegadas, resulta que necesito ver esta foto, ésta en concreto, para darme cuenta de que, aunque las tres tenemos los ojos marrones, los tonos no podrían ser más diferentes. Y encima estamos colocadas por orden.
Volvemos a tomarnos juntas las uvas tras cuatro años soportando la ausencia de la enfermera, y por primera vez nos vemos todos las caras unas horas después. Todos igual de acabados... ¿o unos más que otros?
Próximamente, las fotos del desfase... nosotras, ellos y los espontáneos.
 Érase una vez, en un lugar, un padre, un hijo y un burro. Iban de viaje. Llegaron a un pueblo, y se cruzaron con un caminante que les dijo:
-Perdonen la pregunta, ¿cómo es que van a pie teniendo un burro?
-¡Es cierto, papá! El señor tiene razón.
-Le agradezco su consejo... ?dijo el padre- y adiós, que se nos hace tarde. (Sale el caminante) ¿Quién de los dos se subirá en el burro?
-Súbete tú, papá. Yo puedo ir a pie.
El campesino se sube al burro y caminan otro poco. Entra en escena una mujer con su canasta.
-Buenos días. (Se detiene y observa) No es que me quiera meter en lo que no me importa... pero, ¿cómo es que este pobre niño tierno y débil va a pie, y el hombre fuerte y vigoroso va montado en el burro?
-¿Qué te parece si hacemos como dice esta mujer?- dice el niño.
-Probemos.
El campesino se apea y el niño se sube al burro. Avanzan otro poco. Entra un hombre viejo.
-¡Eh, mirad esos dos!-gritaron unos vecinos-. ¡Vaya cara que tiene el niño! Su pobre padre que está ya viejo, va andando, y él, joven y fuerte, va tan contento montado en el burro.
-¡Es verdad no lo había pensado! Papá, súbete tú aquí a mi lado. No hay necesidad de que vayas andando.
Y eso hizo el padre, se montó en el animal, al lado de su hijo,y siguieron su camino.
-¡Dios mío!- interrumpieron unos hombres de otro pueblo por el que pasaron-, ¡Qué cara que tienen algunos!¡Pobre animal! Soportando el peso de dos personas, y seguro que no ha comido todavía...
- Llevan razón ?piensa el campesino, un poco impaciente- Y ahora, ¿qué vamos a hacer, hijo?
-Yo creo que tienen razón, papá. El burro se ve muy cansado. Para que ya nadie nos vuelva a criticar, ¿qué tal si lo cargamos?
-Como tú digas. A ver qué pasa.
Los dos se apean del burro y lo cargan. Caminan con bastante trabajo y nuevamente aparecen los aldeanos, riendo.
-¡Nunca vi cosa igual!
-¡Qué par de tontos!
-¡Qué chistosos se ven cargando al burro!
-Dos tontos cargando un burro... (Se ríen)
Todos van saliendo entre burlas y risas.
El campesino ya se muestra enojado y le pregunta a su hijo: ¿Y ahora qué vamos a hacer? (Dejan al burro)
-La verdad, no sé, papá. Quisimos hacer lo que ellos decían, pero no les dimos gusto. Todos nos criticaron y, además, se burlaron de nosotros.
- ¿Has visto hijo mío? Cada persona que nos hemos ido encontrando en el camino nos ha dado un consejo sobre como debíamos hacer el camino. Y cada vez nos ha parecido que llevaban razón... y así era, en cierto modo. Pero la razón de uno la criticaba el siguiente y la de éste era de nuevo criticada por otro. Y así pasa siempre en esta vida... Por eso, hijo mío, hemos de aprender una cosa de esta jornada: has de hacer siempre aquello que TÚ consideres correcto y no dejarte llevar por lo que los demás te digan, pues solamente tú eres responsable de tus actos y solo debes responder de ellos ante tu conciencia.
La moraleja es evidente, totalmente explícita en el último párrafo, así que me limitaré a hacer un breve aparte. Los verdaderos asnos de esta historia son todos los que se ven con derecho de juzgar lo que (creen) ver sin tener idea, así como los que, sabiéndolo, siguen dejándose llevar por lo que piensan y comentan los demás. A veces esos comentarios no son tan considerados como en esta historia, y en realidad son murmullos imperceptibles para los portadores del asno (o eso creen los creadores de la palabrería absurda). Pero el silencio de tales portadores no se traduce en ignorancia. Se traduce en indiferencia. Qué más da.
Recordad, mantened la conciencia tranquila ante vosotros mismos y no os hará falta jamás gastar un solo esfuerzo ni una sola gota de saliva en salvar la imagen. Porque salvar la imagen es un acto, de por sí, hipócrita. Preocuparos por vuestra conciencia y lo demás vendrá rodado. Lo que piensen y digan los aldeanos de la fábula... no sirve de nada. Que se preocupen de sus propias conciencias.
Y seguir bregando con la vida alejados de todos aquellos que os cuestionen sin fundamentos claros.... que ya es difícil la vida de por sí como para dar la llave de vuestra alma, los segundos del reloj o las claves de vuestros actos a quienes no las quieran, sencillamente, por quereros a vosotros. (De hecho, los que os quieran no insistirán en pediros esas claves).
Y a vivir.
 Nunca puedes llegar a entender algo, entendiendo el verbo entender como la acción de saber a la perfección, con profunidad, sin atisbo de duda... hasta que no te salpica directamente. Si te lo explican, si lo imaginas, si usas tu empatía... sólo puedes hacerte una idea que, aunque creas que se puede acercar a la realidad, la verdad es que nunca lo haces. Ha de suceder. Entonces es cuando entiendes todo lo que te explicaron cuando no imaginabas. Entonces es cuando eres consciente. Entonces es cuando te haces más fuerte.
Y, a estas alturas, todavía no sé si hablar en tercera persona o en la primera del plural.
 No me convence para nada la diarrea mental que escribí ayer. Así que re-actualizo, batiendo así mi récord personal de los últimos meses (dos días seguidos!). Pero no sólo por eso, no actualizaría de nuevo si no tuviera algo interesante que contar, y sí, queridos fotologueros, vuelvo con otra interesante sugerencia para todos los interesados en el arte. La cita es, de nuevo, en el CCCB. A partir de las ocho de la tarde de hoy y hasta el 20 de diciembre podréis visitar el Festival Internacional de Arte Contemporáneo (o BAC!), que este año recibe el nombre de Babylon '07.
No entraré en detalles porque la gracia está en verlo, no en contarlo, pero os lo recomiendo impetuosamente... la entrada es libre, así que no hay excusa ninguna para no ir... Encontraréis la visión de más de 100 artistas acerca de las contradicciones y los contrastes de las grandes ciudades, las Babilonias contemporáneas. Y eso a través de pinturas, fotografías, murales, graffitis, video-art... y algunos formatos muy originales y bastante sorprendentes.
Personalmente, os recomiendo que disfrutéis de la obra "Nocturna", de Yamila Fontán. Es una especie de cabina con un asiento y dos agujeritos para los ojos. Acercaros y disfrutad con la historia audiovisual que ofrece esta propuesta a través de diapositivas entres dimensiones, sincronizadas con la música y que cada uno decide cuándo pasar. Está muy bien, da la sensación de que algunas de las imágenes vayan a cobrar vida, incluso que puedas tocarlas...
Leí un artículo del BAC! este fin de semana y ya me pareció bastante interesante... Así que cuando me han enviado esta mañana he ido ya con ganas... pero desde luego, la experiencia ha colmado (y quizás superado) mis expectativas.
Para más info: www.bacfestival.com
Si alguien está muuuuy interesado pero no puede ir, o quiere hacerse una idea, que me avise y hago préstamos de contraseñas...
Disfrutadlo!
|